No hay duda de que la
infraestructura implementada en nuestro país en los últimos 30 años
mejoró la vida de las personas, con autopistas, hospitales, cárceles,
centros culturales y aeropuertos, entre otros, que posicionan a Chile
como una de las naciones ejemplares en América Latina en este ámbito.
Se
trata de obras que -de la mano de la Alianza Público-Privada por la vía
de las concesiones y con una inversión de US$ 28 mil millones en 30
años-, generan servicios indispensables para las comunidades. Pero
también en los últimos años se ha consensuado que debido a las
dimensiones de estos proyectos, muchas veces generan impactos en el
entorno. Por eso, resultan clave los aportes a través de obras
complementarias.
En
esa línea se creó el plan “Buen Vecino” por parte del Ministerio de
Obras Públicas, el que tiene como objetivo consensuar con los habitantes
de las comunas las obras que le permitan a las concesionarias y al
ministerio convertirse en un mejor vecino. La idea ha sido implementar
proyectos de mitigación, los que van desde paseos, áreas verdes, parques
deportivos, hasta juegos para niños, pasarelas y luminarias. La cartera
de Obras Públicas estima que las inversiones a 2026 ascenderán a US$
364 millones. Solo este año se invertirán US$ 152 millones.
En
su cuenta pública el Presidente Boric reafirmó el compromiso con este
plan, anunciando el diseño y construcción de cuatro nuevas plazas sobre
la Ruta 68 en Pudahuel y otras seis, en las Rutas 5 y Américo Vespucio,
señalando que las carreteras no deben seguir siendo “cicatrices que
dividan las ciudades”. Además, debemos destacar el reciente anuncio de
un parque urbano sobre la Autopista Central.
Este
programa contempla la construcción de 163 obras este año, lo que
generará 7.340 puestos de trabajo en momentos en que más empleo se
requiere en las regiones de Antofagasta, Atacama, Valparaíso,
Metropolitana, O’Higgins, Maule, Biobío, Araucanía, Los Ríos y Los
Lagos, beneficiando a mas de 500 mil personas.
Con
estas iniciativas los alcaldes de las comunas donde se han llevado
adelante estas obras han hablado de “justicia urbana” y los vecinos
afirman que estas iniciativas mejoran la calidad de vida.
Esto
acoge lo que en los últimos meses expertos han destacado respecto del
valor de la Alianza Público-Privada, donde también -han señalado- deben
estar incorporadas las personas. Vemos que los destinatarios de esta
infraestructura habilitante son los vecinos, quienes deben ser
escuchados acerca de sus necesidades de accesibilidad a servicios y
otros espacios públicos para desarrollar sus vidas y de mayor seguridad.
El
desafío de continuar poniendo en el centro a las personas es un tema
aun más desafiante si se miran obras prioritarias para el país, como la
ampliación del puerto de San Antonio y su relación con la comuna o bien
las nuevas autopistas proyectadas en las urbes. Estas deben incorporar
las necesidades de las comunidades, transformando estas intervenciones
en hitos para las ciudades que sean en un orgullo y puntos de encuentro
para sus habitantes.