Cada año puede ser peor

Nuestro
país agoniza. Y Magallanes no es menos. Desde 2019 y por hechos que
todos conocemos, una espiral de decadencia atrapó a este otrora
orgulloso país. Restringidos y resignados a vivir el día a día sin
proyectarnos, después de casi año y medio del derrumbe de Octubre de
2019 eufemísticamente llamado “estallido social”, hasta después de más
de un año de “pandemia”, tristemente comprobamos que parafraseando a un
oscuro personaje de nuestra Historia, “cada año puede ser peor”. Este
2021 está siendo a no dudarlo, mucho peor que el anterior, la verdadera
pandemia parece se desató ahora, lo anterior fue un experimento de hasta
donde podíamos aguantar.
Vengo
sosteniendo desde un comienzo que esta enfermedad planetaria es de
claro origen y proyección política, una verdadera guerra mundial de
características insospechadas y que a diario pone a prueba la paciencia y
la salud mental de cada habitante del planeta. En el caso de Chile,
vemos como nuestras libertades y derechos se consumen, se conculcan y
deben ser defendidas con lo que podemos, ya sin fuerzas y sin recursos,
porque la “pandemia económica” está surtiendo efectos. El país está
arruinado, con una cesantía real, llámesele “empleo informal”, que es
superior al tercio de la fuerza laboral, dentro de estadísticas muy
poco confiables. Sin poder trabajar normalmente, es absolutamente
imposible se recupere la actividad económica, sin empleo e ingresos, no
existe demanda, y la oferta comienza a distorsionarse a nivel mundial.
El costo real de la vida ha subido fuertemente, hay escasez de
materiales de construcción, de muchos insumos, de vehículos motorizados,
etc, etc. La economía no consiste solamente en dinero, es un circuito y
un sistema, y está colapsando.
Esta
semana ha quedado probado que el chileno parece aceptar la suerte que
el Estado le imponga. Vivimos en dictadura sanitaria. El gobierno ha
hasta prohibido salir del país, jamás habíamos imaginado algo así,
siempre se pensó había que compatibilizar la protección de la salud con
los derechos individuales más básicos, pero esta semana se pasó por
sobre todos ellos. Se dice que para bajar los contagios ya en niveles
críticos, pero, ¿Quién los produjo? A principios de diciembre de 2020 el
ministro Paris se refirió a la segunda ola y los tres escenarios
posibles. Luego se dejó de hablar de ese tema y se concedió el “permiso
de vacaciones”. Los dos meses de verano fueron casi una fiesta
permanente que a sabiendas incrementó los contagios. Se “postergó” la
segunda ola hasta ahora. Ya el gobierno consiguió prorrogar hasta junio
inclusive el estado de catástrofe. Y también ha asegurado que a esa
fecha el nivel de contagios no habrá bajado lo suficiente para superar
dicho estado. Así se cumple la necesidad del gobierno de Piñera de cul
minar
su período gracias al estado de excepción, un “después de mí, el
diluvio” que es demasiado evidente. ¿La moneda de cambio? El ensayo de
Estado socialista en que nos hemos metido, en que cada día somos más
dependientes del Estado que nos sacrificó la libertad por una seguridad
que tampoco tenemos. Un país sin orden público, con crimen desatado,
invadido por mas miles de inmigrantes indeseados, desempleo,
desesperanza, teniendo que obtenerse en tribunales el derecho a adorar a
Dios siquiera, hoy Chile,
abril
de 2021, es solo una gran cárcel de la que nadie puede salir, pero en
que miles de extranjeros siguen entrando violando nuestra leyes.
Desapareció la ley y el orden, todo se hace mal, el país está en la
ruina y lo digo por millones de particulares que dependen de la d
ádiva
de un Estado que francamente se volvió opresor, de un gobierno que
actúa o deja de hacerlo en favor de una izquierda neomarxista globalista
que nos va imponiendo su “nuevo orden mundial”. En la Historia humana,
cuando un pa
ís
enfrenta una crisis combinada así, hace rato deja de jugar a una
democracia que no existe, no insiste en una espiral de elecciones que no
resolverán nada al pueblo real sino solo servirán para consolidar la
opresión y abuso de la clase política y las oligarquías detrás de ella.
Llama a un líder. Este
año 2021 será a no dudarlo, mucho peor que los anteriores. La pandemia
ha demostrado de nuevo, que como arma de control a través del miedo
colectivo, es eficaz para destruir las libertades.

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