Muchos
dirán que al fin se produjo el cambio de gabinete, tan esperado a raíz
de las absurdas declaraciones de algunos de sus ministros, o por falta
de pericia que realizaron en su oportunidad en el congreso. Bien
recordamos como una de ellos estuvo denunciando un avión con expulsados
venezolanos retornó a Chile con todo sus pasajeros, provocando una
agitación en la arena política en donde todos pedían su renuncia; o su
equivocación a poco andar su administración, en visita a Temucuicui
utilizando el término Wallmapu (territorio ancestral), desencadenando
otra tormenta política que salpica hasta la Argentina.
Por
otro lado, el ex Secretario General de la República, quien coordinaba
la política entre la presidencia, el Congreso y la convención
constituyente, también cometió sus propios errores durante estos últimos
seis meses: la promoción del proyecto de indulto sin tener los votos;
el quinto retiro; la prórroga del estado de excepción en la macro zona
sur donde no pudo emplazar a sus pares; el proyecto de infraestructura
critica, destinado a enfrentar la congestión de intimidación en la Macro
Zona Sur y convertirse en una alternativa al Estado de excepción; y sus
dichos de “nuestra escala de valores y principios” en torno a la
política que dio punta pie para ganar más animadversión.
En
otras palabras, nuevamente se establece la instauración del como pecas
pagas. Lo mismo que se le criticaba al gobierno anterior de Sebastián
Piñera, con lo cual esta presidencia hizo gárgaras permanentemente, en
este lapso lo está conllevando en carne propia, puesto que al parecer,
gobernar no es tan fácil. En los gobiernos de la concertación y de la
derecha se cometieron aciertos y errores, aunque sabían lo que estaban
haciendo, tenían la experiencia; en cambio, Apruebo Dignidad está
aprendiendo que gobernar no es nada fácil, poder convertir su ideal en
una política concreta.
Lo
que diría la Realpolitik, es muy difícil pasar del romanticismo a las
medidas concretas. Evidentemente con la boca se hacen muchas cosas,
aunque en la política real deben transitar por caminos impensados en
donde hay que estar preparados para afrontar estos dilemas y
dificultades, que en este corto periodo de tiempo se han sido
profundamente afectados.
Consiguientemente, aunque la administración Piñera no hizo un buen gobierno, no se merecía la provocación
permanente que hizo Apruebo Dignidad y de la manera que esgrimió
legítima representación del estallido social para sacar gran provecho
político. Ahora el gobierno está sufriendo circunstancias parecidas,
similares pero no idénticas, en donde alguno de los nuevos ministros
elegidos en este cambio de gabinete ya están siendo cuestionados por las
redes sociales por sus opiniones vertidas a favor de movimientos
extremistas y de gente vinculada con el atentado al senador Jaime
Guzmán, lo que concibe que la Unión Demócrata Independiente (UDI) y la
oposición se manifiesten en contra y tengan que cambiar e improvisar en
la elección de los nuevos ministros.
En
esta segunda etapa del gobierno post plebiscito, este será sin duda su
dilema político, zanjar la brecha de la credibilidad entre lo que
prometió y lo que ha realizado hasta el momento. Puede que para algunos
lo realizado hasta el momento es casi nada. Lo que es cierto, es que con
el presente cambio de gabinete se viene a reforzar el diálogo y los
acuerdos para resolver los desafíos desbaratados más urgentes. Más aún,
importantes en lo económico y en la percepción de inseguridad, y
principalmente para continuar con la agenda de los temas por siempre
postergados como son el nuevo sistema de pensiones, las reformas a la
salud y los recursos necesarios para poder financiarlos.
En consecuencia,
la despedida de los mismos fue patética y emocional. Se presentan
cambios que buscan potenciar el gobierno, y muy posiblemente, a ciertos
rostros de su coalición. Uno continua en el gobierno, en otra cartera,
ajena, tiene nueva oportunidad, aunque sus errores publicitados le
penaran. Y ese mismo cambio también penara al gobierno, que ya tiene
conflictos internos por la dirección que toma.