Si hay algo que nos ha
dejado esta pandemia, es la permanente incertidumbre de lo que va a
pasar en el corto, mediano y largo plazo, ya que ha sido un proceso tan
dinámico que no nos es posible predecir en qué situación nos
encontraremos mañana. Lo cierto es que el rol que tiene cada una de las
personas es fundamental, porque a pesar de los cambios en el Plan Paso a
Paso, de las medidas restrictivas, somos nosotros quienes debemos
autorregular nuestras conductas, dado que todo comportamiento tendrá un
impacto, en mayor o menor grado, en la situación sanitaria que estamos
viviendo.
Al
observar y analizar las permanentes noticias de fiestas clandestinas,
vulneración a las normas sanitarias, incumplimiento de cuarentenas y
toques de queda, al ver cómo los centros comerciales y otros recintos se
llenaban durante el fin de semana, con personas comprando chocolates o
productos del mar, mal se puede juzgar las medidas establecidas y el
supuesto exitismo planteado por nuestras autoridades. Cuando el mensaje
no se quiere entender, y digo no se quiere entender porque hemos
estado bombardeados de mensajes preventivos, testimonios y noticias
respecto de los efectos de la pandemia tanto en términos sanitarios como
en las crudas realidades económicas de muchas de las familias chilenas,
entonces uno se pregunta ¿qué más? ¿Qué más debe pasar para que tomemos
real conciencia de que esta enfermedad no es un invento ni un juego?
¿Cuántos magallánicos más deben partir para que tomemos en serio las
medidas sanitarias?
Los
cambios anunciados y las medidas más estrictas tienen un objetivo claro
y concreto, el cual busca resguardar la salud y la vida de las
personas. Cuando pensamos que Magallanes se encuentra en mejor posición
respecto de la pandemia y en el avance del proceso de vacunación, vemos
cómo algunas de nuestras comunas comienzan a retroceder, por ello
debemos detenernos y prevenir que esto siga avanzando. No tenemos
garantías, no tenemos certezas, porque la pandemia no lo permite. Si
bien nuestro Gobierno y el personal de salud se encuentran haciendo lo
humanamente posible para contener la propagación y transmisión del
virus, cada uno de nosotros debe aportar
con responsabilidad, conciencia y generosidad. Porque si hoy tienes las
dos dosis de la vacuna, hay que pensar que aún falta al menos que el 45%
de la población acceda a la inoculación. Lo hemos dicho una y otra vez,
la vacuna no es la cura a la pandemia, y eso debe estar grabado en
nuestras conciencias.
Actualmente
la tasa de mortalidad afecta a grupos etarios más jóvenes que deben
partir dejando sueños inconclusos y a sus familias que deben seguir
adelante con el dolor de la pérdida. Es tiempo de devolver la mano por
los 37 magallánicos que fueron trasladados cuando nuestro hospital
estaba al límite; es tiempo de pensar que otros/as chilenos/as pueden
necesitar de nosotros/as y que nuestras conductas determinarán la
capacidad que tengamos de seguir apoyando.
Tenemos
una oportunidad única de seguir manteniendo la fase 3 y de seguir
avanzando, pero eso va a depender de la conciencia y responsabilidad que
tengamos al momento de enfrentarnos a una reunión social, a un
encuentro familiar y al respeto de los horarios y aforos que se han
establecido. De nosotros/as depende.