Esta
semana culminó con el Presidente Boric estableciendo que el
expresidente Piñera era un Demócrata y que había actuado para y por el
bien de la nación. Estas palabras contrastan completamente con los
dichos establecidos en el marco de la campaña en la que establecía que
era un violador sistemático de derechos humanos.
Estas declaraciones hacen pensar, qué piensa realmente el mandatario… miente antes o miente hoy…, en todo caso miente.
Estas
fechas son complejas para el país sin duda. Por lo que intentar
tratarlas como un análisis lineal con una sola mirada es absurdo. No es
una fecha que una, es una fecha compleja y cuando se dice que se intenta
unir al país cualquier postura divide. El 11 de septiembre de 1973 está
lejos de ser una fecha de consenso. Ciertamente a nadie le gusta lo que
pasó. Unos nunca justifican ni explican lo sucedido y otros justifican y
explican la reacción a abusos ya establecidos. Faltan años y falta
historia para que ambas visiones reconozcan los errores mutuos y las
consecuencias no deseadas por ambos bandos que llevaron a graves
violaciones a los derechos humanos.
Este
11 de septiembre nos encontramos con un intento de celebración en
grande de algo que merece siempre ser conmemorado en privado. Los
errores cometidos en ese entonces por las partes no merecen ser
ensalzados, sino vistos desde la intimidad en una reflexión de lo que se
debe y no hacer. Ciertamente los límites racionales humanos cruzaron
las fronteras más allá de lo permisible. El silencio y la mesura es lo
que hace recordar desde el amor. Esta conmemoración buscaba enfatizar
posturas y no reconciliar nada. El “pueblo” entiende las reales
intenciones de lo que se busca y presenta. Las encuestas califican al
Presidente Boric como quien busca dividir y fragmentar más que quien
busca unir, la gran pregunta es qué buscaba el Presidente con todos los
actos proyectados para celebrar y conmemorar los 50 años. Ciertamente ni
era recordar y unir; era más bien recordar y mantener al frente temas
que no unen y que sin duda dividen. Las encuestas han sido lapidarias
manifestando que el Presidente que más divide es precisamente Boric.
Revivir las pasiones nunca es una buena receta, sin duda.
Este
11 de septiembre buscaba dividir, más que unir y crispar los ánimos más
que amainar la tormenta. La gran pregunta es que es lo que necesita el
país. Eso es algo que evidentemente contrasta con lo que el Presidente
está haciendo. Se manifestó abiertamente que este 11 de septiembre se
buscaba una postura unitaria en relación con el pasado… se quería fijar
la historia y tildar de “negacionismo” todo intento de intentar matizar y
explicar lo complejo de una realidad que le tocó vivir al pais.
Intentar fijar la historia es y será siempre la gran tentación. Siempre
la realidad es más compleja
Lo cierto es que quienes son hoy gobierno han dado palos de ciegos con lo que es correcto
y con lo que no lo es. Han acusado de violaciones sistemáticas a los
derechos humanos a quienes fueron gobierno en la oposición y ahora
conversan alegremente con ellos, Lo que implica que o bien no creían ni
validaban lo que decían, o sea mentían, o son literalmente unos
hipócritas.
Las
volteretas del Presidente hacen meditar y sopesar la realidad y nos
hacen ver que nunca habla completamente en serio. Ser violador
sistemático de derechos humanos es algunas veces pasar a llevar los
acuerdos internacionales en esa materia y nunca algo tan serio como para
cerrar relaciones y no avanzar. Hoy para Boric, Piñera el violador
sistemático a quien él iba a entregar es un demócrata. Todo lo esperable y más se encuentra en la política, quien se sorprenda no entiende política.