Continuando
con el Tribunal Constitucional, se hace necesario pensar en una
“autoridad cuasi-práctica”, como una especie de intermediario entre la
autoridad práctica y teórica, que generen una carga argumentativa en
quienes decidan no seguir sus decisiones y obligando después de un
control a posteriori obedecer sus sentencias.
La
Constitución debe ser entendida como un instrumento político y también
jurídico, por lo cual, para posibilitar la existencia de la misma,
paralelamente debe haber un tribunal que sea su máximo guardián, de tal
manera que el cumplimiento de las normas pueda ser exigido mediante la
coerción estatal.
Ahora
bien, en el caso del control preventivo de las leyes, se debería pensar
en la posibilidad que el Tribunal Constitucional, no cierre el debate
convirtiéndose prácticamente en una tercera cámara, acerca del
pronunciamiento sobre una determinada norma, decidiendo si es o no
constitucional, para lo cual se debería exigir la concurrencia de un
número importante de diputados y senadores. Solo de esta forma considero
que el Tribunal Constitucional, podrá evitar ser proclive a minorías o
grupos que frenen ciertos proyectos de ley, tan necesarios en materias
sociales. Por lo tanto, no tendría que desaparecer. Más bien, habría que
corregir algunos aspectos, pues su función es necesaria y relevante.
En
torno al Poder Judicial, la nueva constitución también deberá
pronunciarse, debido a que requiere ser modernizado, conservando su alto
estándar profesional, con jueces que son muy conocedores de sus temas.
Claramente, quedan fuera de toda discusión materias como la
independencia de éste, pues -atendiendo su condición de poder del
Estado- todo país democrático requiere un Poder Judicial autónomo e
independiente. Por su rol, este Poder debe ser uno de las más confiables
y creíbles, debido a que todas las personas nos refugiamos bajo el
manto del imperio del derecho, la justicia y la certeza jurídica. Como
se dice, es el último reducto
desde el que podemos defendernos de un posible abuso de nuestros
derechos. Por esta razón, el desempeño de los jueces amerita ser
protegido en su integridad e independencia.
Según
antecedentes entregados por ONGs, Centros de Estudios, o think tank, de
diversos sectores y tendencias, abordan la necesidad de hacer cambios
en el Poder Judicial, por ejemplo: el 10 de diciembre del 2018, La
Tercera publicó un extenso artículo cuyo contundente título, “El zigzag
de la Corte Suprema”, desarrollaba la incerteza de una corte que variaba
su criterio en forma reiterada ante una misma materia, sea por la
composición de la sala, o por el hecho de incluir abogados integrantes, o
por jueces que votaban de una u otra manera en base a interpretaciones
no necesariamente basadas en el derecho. En definitiva, este poder del
Estado, uno de lo más serios de Latinoamérica, requiere una
modernización, para hacerlo más eficiente de acuerdo con las exigencias
siglo XXI.
(Continuará)……..