Que
Bolsonaro, Trump, Pinochet, el fascismo, la extrema derecha, etc.
Cuando los argumentos escasean, las caricaturas abundan. Frente al
avance popular de José Antonio y Kast y su proyecto de sentido común
para Chile, el miedo se apodera de quienes temen perder el poder que por
años han detentado, así como en aquellos que ven amenazada su
revolución progresista. El candidato presidencial del Frente Social
Cristiano está siendo objeto de ataques a diestra y siniestra; y es
evidente que se ha urdido una verdadera campaña del terror en torno a su
persona y sus propuestas. Desde la derecha que está gobernando,
ministros, dirigentes políticos y el mismo candidato Sichel acusan de
extrema derecha a José Antonio Kast, señalando que no podría gobernar.
Omiten deliberadamente que enarbolando su supuesta moderación y
centrismo, han sido cómplices de la ingobernabilidad de este país. Ha
sido este gobierno que dio la espalda a sus votantes, a esa gente que
ilusionada votó a Sebastián Piñera como una alternativa a la izquierda,
pero que al poco andar termina por coincidir con esa misma izquierda que
decía contrastar; a esto le llaman moderación. Le llaman centrismo a la
entrega de la Constitución que llevó al país a su mejor época; le
llaman gobernabilidad a los dos intentos de destituir o al menos
desgastar lo más posible al Presidente de la República. Cuesta entender
que apunten con el dedo a quienes vienen advirtiendo desde hace algunos
años el avance de la izquierda radical y que libran a diario lo que se
ha llamado batalla cultural, que es a lo que renunció la “derecha
centrista”. Campaña del terror que proviene también de quienes ven como
se les escapa la coronación de su revolución socialista, que hoy llaman
eufemísticamente “progresista”. Intentan vanamente asimilar a J. A.
Kast con el Presidente Bolsonaro, de Brasil, para darle un tinte
autoritario, antidemocrático. Claramente la historia política de
Bolsonaro con la de Kast son muy distintas; legítimas ambas, pero
distintas. Cuando ya no les resulta esa identificación, recurren a
compararlo con Trump, quien en su intento de reelección obtuvo más
respaldo popular que en su primera elección. En todo caso, ambos
presidentes han sido respetuosos de las instituciones democráticas.
Tanta campaña del miedo que proviene de la derecha gobernante como de la
izquierda, aumentan la consideración de la ciudadanía en José Antonio
Kast. Un intento de explicar este fenómeno podemos encontrarlo en que
anhelando la ciudadanía cambios, la figura y pensamiento del republicano
representan precisamente esa aspiración de cambio que hoy significa un
mínimo de orden en la sociedad; ocupación de los parlamentarios en los
problemas de delincuencia y no gastar horas y horas en acusaciones
políticas al Presidente y sus ministros. El cambio significa gastar los
recursos de manera eficiente; terminar con los privilegios de los
políticos. Las ideas de la izquierda radical y de la centro izquierda
sólo profundizan los vicios que la gente de a pie, resiente y abomina;
de este fenómeno tampoco se escapa la pretendida derecha centrista.
Ambas fuerzas usan el aparato estatal como botín de guerra para
contratar a parientes y amigos, y engrosar las filas de funcionarios con
cargo al impuesto que pagan las personas al comprar sus alimentos. El
temor a perder poder agita las aguas más oscuras y hoy la izquierda y la
derecha gobernante quieren mojar o salpicar con esas aguas a quien la
ciudadanía estima el más adecuado para liderar y ordenar esta época
turbulenta: José Antonio Kast