Se vienen nuevas
elecciones y nuevos aires de esperanza para todos. Claro, estas serán
completamente distintas e históricas; a los ya muy importantes puestos
de concejales y alcaldes que votaremos, ahora se suman por primera vez
los gobernadores regionales y, por única oportunidad, las y los
constituyentes que marcarán el futuro próximo de nuestra historia
republicana.
Durante
estos próximos tres meses veremos más de 100 candidatos intentando
mostrar sus ideas y propuestas, ojalá también debatiendo y explicando
qué quieren hacer y por qué lo quieren hacer.
Ahora,
también se vienen los tiempos de ofertones, propuestas fuera de lugar y
que incluso suenan más a candidatos a superhéroes que a un cargo
público. Quizás hasta aparezcan los Batman, Superman y Mujer Maravilla
por los medios queriendo representar a las vecinas y vecinos.
Palabras
como inclusión, participación vinculante, escuchar, dialogar,
envejecimiento digno y frases pre hechas por doquier, no tienen una
bajada clara y sólo se quedan en eso, frases pre hechas de “algo que les
gustaría hacer”.
Entre
la mezcolanza actual de candidatos a los cuatro cargos disponibles, hay
algunos que no se entiende si están postulando a alcaldes, concejales, a
constituyentes, presidentes de la república o parlamentarios… creo que,
al menos por seriedad, quienes quieran llevar los destinos de la región
y del país deberían hacer el esfuerzo de averiguar hasta dónde llegan
sus facultades.
Los
humanos estamos hechos de errores y desaciertos, de caernos una y otra
vez, de eso no se salva nadie; pero lo que sí está en nuestras manos, es
antes de tiranos a la piscina ver si tiene agua o es barro. A eso los
invito hoy, a no generar falsas expectativas que no podrán cumplir, no
por falta de cualidades, si no por falta de facultades.
Acá nos conocemos todos,
sabemos quién es quién y cómo actuaron en su vida pública. Sabemos
quienes estuvieron a favor de enajenar los pocos edificios municipales a
través de un leaseback y a quienes dejaron que la administración
llevara el paro más largo de la educación municipal, estresando a
nuestros profesores y profesoras de forma inoficiosa, para
posteriormente por arte de magia y quien saca un conejo de un sombrero,
encontrar las platas al interior de las arcas municipales para seguir el
amén de quien los guía.
Escuchamos
una y otra vez sobre las nuevas caras. Estoy de acuerdo, hay que
oxigenar la política, pero debemos hacerlo con quienes estén preparados
en cada una de las áreas de donde se postula. Y con esto no quiero decir
que debemos votar por el gran abogado o el mejor físico espacial (que
también lo podrían hacer), si no por quien mejor nos puede representar
ante la injusticia, el abandono y los pocos avances de estos últimos
años, como por ejemplo hace décadas atrás, el obrero matarife, don Juan
Efraín Ojeda, “del andamio al parlamento”.
Hay
que tener ojo, no generar falsas expectativas y serle franco a la
gente. Venimos saliendo de un estallido que remeció desde lo más
profundo al país. Razones son variadas y justificadas, pero claro, una
fueron las promesas no cumplidas. No caigamos en lo mismo.