Desde hace un tiempo, se nos viene bombardeando con mega proyectos de edificaciones que, se supone, contribuirán a la práctica de las ciencias en nuestra región. De todos aquellos, que podremos referirnos en próximas columnas, quisiera concentrarme en esta oportunidad en uno en particular y es el llamado “Centro Antártico Internacional”, que finalmente se ha decidido construir en la punta arenosa, a pesar de las recomendaciones en contrario entregadas por personas expertas, debido a la mala calidad del suelo y al altísimo costo que significaría dejarlo en condiciones perfectas.
Este proyecto, específicamente el diseño, lo han paseado por todas partes, como niña bonita. Pero, por causas desconocidas, no ha sido mostrado al Consejo Regional de Magallanes, lugar que debiese haber sido el primero donde se presente. Pareciera que se olvida, que es aquel organismo, el máximo representante del pueblo de esta región, donde se aprobaron los montos para realizar el diseño, que es ahí donde se va a ir a pedir los recursos para la construcción, que como se ha informado, será de al menos 35 mil millones de pesos. Digo al menos, porque sabemos que cada día que pasa, los costos de la construcción que encarga el Estado, sospechosamente, van en aumento. Los consejeros regionales desconocemos el proyecto, su propósito, su funcionalidad, su estrategia de vinculación y, lo más importante, su sostenibilidad económica… en otras palabras, cómo y quién financiará los costos de operación y mantención anual de una infraestructura como la que se pretende. Se nos ha dicho que en el lugar elegido, no se pagará nada por el terreno, que sólo se ocuparán los 80 metros del borde costero.
Permítanme dudarlo. Sería más que conveniente tener un documento oficial con la firma del Intendente y de los funcionarios involucrados, haciéndose cargo responsablemente de sus dichos. No conocemos el estudio de la calidad de suelo de este terreno, ni la inversión que habrá que hacer para mejorarlo y dejarlo apto para una construcción como ésta. No tenemos una versión oficial acerca de los fundamentos técnicos que hubo para cambiar la categoría de ese terreno en el plan regulador desde “incompatible para construcción” e “inundable”, ante posibilidad de desborde de esteros a “apto para la construcción de infraestructura para fines científicos” y ya… “no inundable”… sólo después de un encuentro entre el Intendente y el anterior alcalde de la comuna.
Increíble cómo puede cambiar una característica de suelo, de blanco a negro a raíz de una conversación. En lo personal, no soy contrario a que se estimule el desarrollo de las ciencias en nuestra región, muy por el contrario, pero pienso que con este proyecto, con esta idea, estamos frente a personas que tienen convencido al país, ya no sólo a la región, de que han liderado “el sueño de todos”, que pienso, es el sueño de un grupo interesado. El recordado “Cantinflas” en su discurso de la película “Su excelencia”, decía “¿Para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos, para qué queremos refrigeradores, si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?” ¿Para qué queremos Centro Antártico de 35 mil millones, si no tenemos buena salud, si faltan médicos, si faltan viviendas, si tenemos en tan mal pie nuestra educación pública, si nuestros viejos se mueren de pena, pobres y enfermos? Hay tantas cosas por priorizar en un verdadero sueño magallánico.