¿La ocasión hace al
ladrón?, es una muy buena pregunta para iniciar la columna de esta
semana y que tiene que ver con los coletazos que ha traído el
descubrimiento de los millonarios recursos traspasado a la Fundación
“Democracia Viva”, hecho que le ha significado el Gobierno del
Presidente Gabriel Boric una enorme crisis política, de la cual no ha
podido salir y, muy por el contrario, pues como alguien dijo, la caja de
Pandora aún no se ha cerrado y sigue dando sorpresas.
Pero
por qué iniciamos nuestra columna de esta semana con la pregunta si “la
ocasión hace al ladrón”: Digamos que la pregunta nace a partir de los
dichos del Ministro de Justicia Luis Cordero, quien en una entrevista el
pasado domingo en el programa de Canal 13, al referirse al caso
convenios y traspaso de recursos a diferentes instituciones, lanzó al
menos algunas frases que llamaron profundamente la atención.
En
efecto, la autoridad de justicia durante su intervención dijo “Yo creo
que no hay conciencia, por parte de algunas personas, lo que significa
ser autoridad pública. Eso vale desde un ministro de Estado hasta un
director de servicio regional”, acto seguido expreso “las personas que
llegan por primera vez al Estado deberían tener una capacitación de
reglas”.
Ante las palabras del ministro
nos preguntamos si para ser honesto, trasparente, probo, respetuoso y
actuar conforme a las cualidades que debe tener el ser humano, será
necesario ir a las mejores universidades del mundo, asistir a los
mejores cursos, talleres y capacitaciones… simplemente creemos que no.
Si
interpretamos las palabras del ministro, podríamos decir que aquellas
autoridades que han abandonado sus cargos por estar involucrado en actos
de corrupción y por falta de probidad, por el solo hecho de haber
asistido a una capacitación ¿no iban a actuar de la forma que hoy se
conoce?
Sus
palabras dejan muchas preguntas, pues nadie puede concebir, que
aquellas personas que ingresan, en este caso al servicio público, por no
tener una capacitación están “propensas” a cometer actos de corrupción
de la naturaleza que hoy conocemos aplicando la popular frase “la
oportunidad hace al ladrón”.
Desde
esta humilde columna de decimos al ministro. ¡No ministro!, quienes
están involucrado en los traspasos fraudulentos de recursos, no lo han
hecho por una falta de un curso o capacitación, lo han hecho porque se
han aprovechado de un sistema y una estructura del Estado débil en esta
materia, pero eso no le da la libertad para vulnerarlo.
“La
corrupción se define como toda violación o acto desviado, de cualquier
naturaleza, con fines económicos o no, ocasionada por la acción u
omisión de los deberes institucionales,
de quien debía procurar la realización de los fines de la administración
pública”, es lo que hoy los chilenos estamos lamentablemente siendo
testigo.