El 7 de mayo próximo habrá votación para elegir a los 50 Consejeros
Constitucionales encargados de redactar un texto constitucional. De
alguna manera los ecos del 04 de septiembre del 2022 resonarán en el
resultado de las elecciones, pero lo harán con mayor o menor intensidad
dependiendo de las listas que competirán en dicha elección y de sus
propuestas. En el caso de lo que se ha denominado “las oposiciones” las
tratativas para ir en una sola lista de candidatos a consejeros va en el
sentido de capturar toda o la mayor cantidad de votantes que fueron
parte del 62% del plebiscito recién pasado, que sería dicen, lo más
provechoso y eficiente con el fin de elegir la mayor cantidad de
consejeros. Chile Vamos intenta sumar a Amarillos y Demócratas, ambos
partidos en formación, pero que desempeñaron un papel relevante en la
campaña para el Rechazo. La UDI por su parte intenta además sumar a
Republicanos con el fin de conformar una sola lista del Rechazo que
aglutine a todas las fuerzas que estuvieron por esa opción. Este último
partido estima que mantener su identidad diferenciada de Chile Vamos es
lo que más le puede rendir electoralmente, pues al oponerse al segundo
proceso constitucional sería el partido más votado entre todos quienes
desde la derecha piensan en la ilegitimidad de este proceso, con miras a
obtener una importante representación en el Consejo Constitucional.
Lo que hay detrás de todo este movimiento y negociaciones es el intento
de capturar lo más fielmente posible a todos quienes rechazaron el
proyecto de constitución recién pasado. En la medida que quienes votaron
Rechazo se identifiquen
con los partidos de oposición, más alto será el número de
representantes que elijan para el Consejo Constitucional. Desde un punto
de vista inverso, quienes estiman que el fallido proyecto
constitucional sigue siendo la hoja de ruta del actual Gobierno,
tenderán a votar por candidatos de las oposiciones, con lo que podrán
obtener mayoría en dicho órgano, algo radicalmente contrario a lo que
sucedió la vez anterior, en que partidos, grupos y movimientos de
izquierda coparon la Convención Constitucional.
Si atendemos a las últimas encuestas que señalan que la ciudadanía
todavía quiere una nueva Constitución, el abogar desde la oposición por
un nuevo texto les puede dar un buen rédito electoral, comprendiendo a
Chile Vamos, Amarillos, Demócratas y al Partido de la Gente. La
tentación de ir en lista separada priorizando la identidad partidaria es
alta, que es lo que el Partido Republicano está haciendo, pues su idea
es ser los representantes de ese veinticinco por ciento aproximadamente
que reniega de este proceso constituyente. La proyección que ha hecho
Pepe Auth respecto del resultado de dicha elección señala que si las
oposiciones van en dos listas aun el resultado final sería muy
auspicioso para ellos, lo que estaría reforzando la idea de no ir en una
sola lista de candidatos.
Sea cual fuere la manera en que finalmente las oposiciones encaren el
próximo proceso electoral, mantener vivo el espíritu del Rechazo
parece clave en esta elección. Las ideas refundacionales del país, la
división de la nación chilena, la minusvaloración del sector privado en
la economía y en la provisión de los llamados bienes sociales, un
acertado equilibrio de poderes en el Estado, el aborto libre entre
otros, son temas importantes para los electores, de suerte que si un
sector pretende llevarlos como emblemas de su campaña, debieran ser
castigados por quienes ya en septiembre recién pasado rechazaron tales
ideas.