Carabineros de Chile y su rol en el conflicto del Beagle de 1978

Para
muchos lectores el rol de Carabineros de Chile en el Conflicto del
Beagle de 1978 no ha sido destacado, siendo un antecedentes desconocido
que incluso ha conllevado a incomodos
impasses, como el homenaje de Presidencia en enero pasado en donde los veteranos de Carabineros de Chile no estuvieron incluidos en la ceremonia.

Diversos
autores como Rafael Mellafe y Arturo Nahuel han destacado en sus
estudios el rol de Carabineros, siendo sin lugar a dudas necesario aun
tener claridad respecto a las “voces y testimonios” que participaron en
ese inmenso despliegue nacional.

En
1978, Carabineros de Chile, fue movilizado para reforzar unidades
policiales en la frontera y pasos fronterizos. Dotaciones de la Escuela
de Carabineros, Escuela de Suboficiales, Grupos de Formación Policial y
personal de las Fuerzas Especiales, recibieron entrenamiento por parte
de personal del Ejército en la Escuela de Infantería, basado en una
fuerte presión psicológica y tácticas de combate, complementando así su
función policial con la de un combatiente individual. Para lograr que el
contingente policial fuese capaz de efectuar movimientos, como
integrante de una patrulla, de avanzar mediante el empleo del fuego en
movimiento para neutralizar al adversario, lo que se preparó en
distintas canchas de arrastre, bajo un constante fuego de ametralladoras
y combate cuerpo a cuerpo. Otra parte de esa intensa preparación, fue
el aprendizaje de las construcciones de trincheras y mimetismo, para
evitar ser descubierto por las tropas argentinas.

El
armamento empleado para los carabineros movilizados fue su propia
tenida de campaña, conocida como tenida de “fatiga” el fusil Sig 510-4,
el casco de fibra-acero, equipo de alojamiento individual y raciones de
combate para 10 días.

La
primera fase del llamado a Carabineros al plan de movilización se hizo
mediante un enlace que hicieron los funcionarios de la misma
institución, que comunicaban su lugar de citación y así poder utilizar
los transportes que les fueron asignados para llegar a sus cuarteles,
principalmente en la Escuela de Suboficiales. Ese ejercicio se realizó
mediante palabras en clave, que se daban a conocer por intermedio de las
radios para no alarmar a la población ni a las familias de los
uniformados.

En
el mes de julio los miembros del personal designado para esa misión,
arribaron a Punta Arenas. La Escuela de Suboficiales fue destinada a
Porvenir, con la misión de cubrir la zona de Cullén, Río Grande, Río
Chico y Pampa Guanaco.

Es
precisamente en Tierra del Fuego donde alrededor de mil carabineros
fortalecieron las fuerzas de la Brigada Coirón, unidad táctica
estudiada en profundidad por Juan Leiva en su tesis. Su despliegue a
las distintas zonas no estuvo exento de problemas, especialmente en el
ámbito logístico y también en el despliegue en las zonas de empleo.

No
son pocos los testimonios de carabineros que partieron en los vuelos
chárter nocturnos a Magallanes, muchos sin poder comunicar a sus
familias de la alta responsabilidad que estaban asumiendo en el
despliegue, enviando cartas con desconocidos que encontraron en el
aeropuerto o en las unidades militares que estuvieron de paso.

Carabineros
de Chile no tan solo estuvo presente en el despliegue de fuerzas en la
Región de Magallanes, sino que cumplió su importante rol en los
diferentes puestos de frontera y avanzada que a lo largo del territorio
exigieron sus desvelos y cumplir con su de juramento, algo que la
historiografía ha omitido y que debe ser valorado.

Un
hermoso trabajo que aun es un desafío para historiadores y una
oportunidad para jóvenes estudiantes de Historia en donde pueden aportar
con investigación y rigor histórico a comprender mejor la dinámica de
un conflicto que aun no es conocido en su totalidad.

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