A
partir de la 5 horas de la madrugada de hoy ha empezado a funcionar el
llamado carné verde. El Pase de Movilidad (como se llama formalmente) es
un archivo que contiene un código QR que certifica que una persona ha
recibido las dos dosis de algunas de las vacunas contra el Covid y por
ello entrega una mayor libertad de desplazamiento en áreas de
cuarentena. Es decir, personas en comunas en fases 1 y 2 del Plan Paso a
Paso que tengan las dos vacunas podrán desplazarse todos los días sin
necesidad de recurrir a la comisaría virtual e incluso podrán viajar
entre regiones. Una medida sin duda popular, pero que, sin embargo,
tiene variadas observaciones: desecha la única herramienta para el
control de la tasa contagios, se aplica en un momento en que la pandemia
está fuera de control y asume supuestos sobre la inmunidad que no han
sido demostrados.
Magallanes
hoy despertó con 90 mil personas habilitadas para desplazarse sin
límites (excepto el toque de queda). Se hace cuando aún la positividad
tiene valores altos y nuestro hospital presenta cifras críticas en
pacientes y personal. Se hace cuando en la comuna de Puerto Natales el
virus se disemina aún sin control. Recordemos que la intendenta
Jenniffer Rojas al asumir esgrimía como causa del descontrol los cerca
de 80 mil permisos diarios de la época, que a propósito se comprometió a
reducir. La cuarentena (independiente de su mala implementación) era
hasta ahora la única herramienta de control para reducir la alta tasa de
contagios, herramienta que con esta nueva medida ha quedado
inhabilitada.
A
nivel local y nacional la pandemia está sin control. En el mejor de los
casos tenemos un nivel basal de las cifras altas, pero con una
tendencia a la baja. Sin embargo, en algunas comunas la situación se
agrava día a día, como en Natales y la Región Metropolitana. Con casi el
40% de la población objetiva aún sin vacunarse, eso sin considerar los
menores de edad que igual se enferman y diseminan el virus, la medida
por lo menos debe ser calificada de extemporánea, y esperemos no se
convierta un nuevo autoatentado a la salud pública.
Una
medida exitosa como el plan de vacunación ha demostrado en la práctica
que no opera sola y requiere de otras medidas complementarias hasta
alcanzar porcentajes superiores de vacunación (80%). Sin embargo, eso
hasta ahora es teoría. Las vacunas son efectivas, pero aún hay elementos
que desconocemos de ellas, que tienen implicancias en el control de la
pandemia. Sabemos que tienen una efectividad al menos de 67% y que la
probabilidad de desarrollar un cuadro grave o de muerte es baja, pero
desconocemos cuánto dura la inmunidad. Sabemos que las vacunas nos
protegen, pero aún desconocemos cuántos de los vacunados que desarrollan
la enfermedad pueden ser agentes de dispersión. Incertidumbres
importantes que debieron considerarse.
Una
vez más cuando se requería mayor disciplina para educar a la población
sobre el momento crítico que se vive, el Gobierno decide ir en sentido
contrario e incorpora una medida que genera una falsa sensación de
seguridad y del fin de la pandemia. Una vez más debemos concluir que de
esta salimos solos y por tanto el llamado debe ser a evitar la movilidad
y aglomeraciones, seguir usando la mascarilla y las medidas de
protección personal, y si se cree contagiado concurra a realizarse el
test y coopere con la trazabilidad para identificar contactos estrechos
en caso de dar positivo.