Estimado José Antonio:
Hace
algunas semanas le escribí al presidenciable Gabriel Boric una carta.
Si bien soy magallánico, a Gabriel no lo conozco personalmente. En
cambio, si tengo el placer de haber conversado contigo en más de alguna
oportunidad y agradezco que leas mis columnas de opinión. Por lo tanto,
llegó el momento de escribirte.
Hace
un poco más de cinco años decidiste emprender vuelo propio renunciando a
la UDI de la cual fuiste su secretario general, dejando en claro que
“jamás renunciaré a los ideales y principios por los que he dedicado mi
vida a la política”. En ese momento, muchos te miraron como un traidor,
porque le dabas la espalda a grupos de interés que perpetuaron el
concubinato entre el poder político y económico, destruyendo el puente
comunicante que los partidos políticos son responsables de construir y
resguardar entre la ciudadanía y las instituciones del Estado. Luchaste
por cambiar el mal rumbo del partido para volver a encantar a militantes
y simpatizantes… electorado que alguna vez confió en la UDI y sus
principios posicionándolo como el partido político más relevante de
Chile. Tu esfuerzo fue como sembrar en el desierto, pero te aventuraste
con mucho coraje y convicción a emprender un camino propio. Fuiste
criticado por muchos que te veían como la oveja que se separaba del
rebaño. Aquello me identifica, porque en carne propia he debido
atravesar situaciones similares frente a una derecha regional sin
convicciones, sin calle y distanciada de la gente. Inicialmente, me
cerraron las puertas y como independiente me gané el cariño de miles de
magallánicos. Eso ya es parte del pasado, el desafío por delante es
gigante.
Fuiste
candidato independiente a la presidencia el 2017, y con mucha hidalguía
campañaste por Sebastián Piñera para que ganara el ballotage con el fin
de evitar el triunfo de un izquierdizado Guillier. Tú como yo, nadie
esperaba que el gobierno de Piñera recogiera tantas banderas ajenas y
defendiera tibiamente las nuestras. Hoy, con las mismas convicciones que
te conocimos, nunca puestas en subasta, has logrado interpretar a
cientos de miles chilenos, y en pocos días más espero que millones de
personas confíen en ti como Presidente de la República, justamente para
defender nuestros valores patrios, reconstruir una sociedad libre que
impulse el desarrollo económico y social en paz, defendiendo los
derechos de cada persona sin menoscabar los deberes que cada ciudadano
tiene con los demás, y que la izquierda siempre matiza a su
conveniencia.
Han
intentado caricaturizarte de “extremo”, pero la gente no es tonta. Cada
día son más los magallánicos que entienden que lo que propones está
lleno de sentido común. Acaso, ¿es extremo reconocer que el pilar
fundamental de la sociedad es la familia? ¿Es extremo pretender que los
inmigrantes entren a nuestra casa por la puerta y no por la ventana? ¿Es
extremo proponer mayor eficiencia y recorte de operadores políticos en
un deficitario aparato público enquistado de malas prácticas? A mi no me
parece extremo, al contrario, me parece sensato y urgente.
En
mis recorridos y conversaciones en los distintos rincones de
Magallanes, me encuentro con una amplia diversidad de opiniones. Sin
embargo, como brotes verdes de primavera, la gente trabajadora y honesta
me pregunta por quién votaré, y antes que alcance a responder,
espontáneamente ellos me dicen: yo voy por Kast.
Si
pasas a la segunda vuelta, será necesario convocar a todos los que
defendemos la libertad. Para ello, Sebastián Sichel, de quien tengo la
mejor de las opiniones, debe sumarse y complementar el gran proyecto
país que lideras. En este proyecto debemos citar a todos.
José
Antonio, el sentir de miles de personas que confían en mi y que espero
refrendar el 21 de noviembre es que votar por ti, es votar por la gente
trabajadora y honesta de Magallanes. ¡Mucha suerte y que Dios nos de
fortaleza!