Ministro Jaime Mañalich, presente:
Estimado
ministro, al momento en que usted lea esta carta estará despertando
bajo el mismo cielo prístino que nos cobija a todos los magallánicos.
Cuando usted comience a leer estas líneas, hay ocho familias de nuestra
región que aún no pueden consolar la pérdida de un ser querido. Todos
lamentamos aquellas víctimas, porque eran hijos de esta tierra. Así
también hay numerosas familias que no la están pasando bien, porque uno
de los suyos está contagiado. Estamos, como todo el Mundo, en medio de
una pandemia. El Coronavirus llegó a nuestra región durante el verano y
no ha querido irse. Por eso necesitamos ayuda. Los magallánicos
requerimos de mejor infraestructura médica, porque usted mismo ministro
lo reconoció hace una semana: “Punta Arenas es la ciudad con el mayor
estrés en infraestructura crítica”. Por eso se agradece que ayer haya
llegado a nuestra zona con ventiladores mecánicos e insumos para los
equipos médicos. Ministro, no la hemos pasado bien en Magallanes, por
eso le requerimos un compromiso de que no nos va a faltar nada para
poder combatir esta pandemia. Necesitamos personal capacitado.
Profesionales que sean capaces de manejar el instrumental médico, porque
nuestro personal de primera línea se está enfermando como cualquiera de
nosotros. Sabemos que a Magallanes siempre le cuesta más. No queremos
más pérdidas de vidas, no obstante estamos conscientes de que ello
ocurrirá.
Y también reconocemos culpabilidad al no tomar las medidas serias desde
un principio y al haber quebrantado a veces la cuarentena. Pero sabe
ministro, necesitamos salir del primer lugar de la alta tasa de contagio
que tenemos y a veces no sabemos cómo. Por eso queremos sentirnos
protegidos y no a la deriva. Creemos que el gesto de venir a conocer en
terreno nuestra realidad es muy positivo, pero ojalá se lleve varias
lecciones. Si bien en los últimos días han disminuido la cantidad
diaria de contagiados, seguimos siendo la tasa más alta de contagios del
país y para ello es de primera necesidad tener un trato especial. Hoy
la tasa llega a 349,9 personas por cada cien mil habitantes. Es mucho,
si quien nos sigue (Ñuble; 138,8) no tiene ni siquiera la mitad. Ojalá
que la curva empiece a variar, porque a la brevedad estaremos
enfrentándonos a un retorno seguro como el Gobierno lo ha denominado,
pero ante ello necesitamos que nuestra población pueda sentirse fuera de
riesgo, porque de lo contrario seguiremos encabezando rankings en los
que jamás quisimos estar. Ministro, lleve nuestros
requerimientos al nivel central, porque Magallanes también es Chile, no
olvide que hace 500 años por acá se escribió una historia épica
cruzando el Estrecho de Magallanes.