Durante el desarrollo de mis vacaciones, he tenido la posibilidad de poder recorrer varias ciudades en distintas localidades, en todas ellas observo un patrón que me llama la atención, el cual es que existe una gran oferta de casas en venta, de grandes dimensiones de terreno en zonas privilegiadas, en zonas comerciales y céntricas, muchas de ellas en condición de abandono total, que más que generar valor al entorno, lo castigan; algunas de ellas se transforman en lugares oscuros y que están vulnerables a ser utilizados con fines bien poco santos.
Asimismo, vemos un pujante desarrollo inmobiliario en la periferia de las ciudades, con casas para distintos segmentos económicos, que se instalan sobre terrenos agrícolas, planos y cultivables, situación que obliga a cultivar o depender del suministro agrícola de otras ciudades o incluso países, no es normal que sacrifiquemos suelo agrícola de excelencia, para poner hormigón.
Otra situación que preocupa es que en mi recorrido nocturno por las calles céntricas, uno percibe una economía en deterioro, con locales comerciales cerrados, o en eterno arriendo, panorama que se suma a la inexistencia de casas destinadas a la habitación, en donde no hay personas que vivan, y menos aún niños que juegan, los espacios que desatiende la comunidad de una ciudad son terrenos ganados por la delincuencia. Un ejemplo es el centro de Santiago, en sí mismo, tiene un horario de oficina en su funcionamiento y prácticamente nadie vive ahí de noche.
Pienso que se debe comenzar a invertir socialmente, en recuperar los espacios públicos, con la presencia de familias en estos lugares olvidados, más que invertir en terrenos en la periferia de la ciudad, es mil veces mejor, que se compren un par de casas abandonadas en el centro, casas de adobe, casas grandes en terreno, para construir viviendas sociales, instalar áreas verdes, poner luz, color y vida urbana. El solo cambio de la ubicación de una casa, aumenta las posibilidades de tener una mejor movilidad social de sus ocupantes.
Al insertar familias, en el centro de la ciudad, se reactiva social, económica y culturalmente el entorno, son las familias las que utilizan el transporte público, las que consumen en los almacenes de barrio, las que requieren colegios y una serie de servicios básicos, y hospitales, son las que deben trabajar, y podría seguir con varios ejemplos más. En donde también, es la comunidad organizada la que le gana a la delincuencia, para no dejar espacios sin utilizar.
Lo más ecológico, es volver a tener familias, niños y adultos mayores, en el centro de las principales ciudades donde se manifiesta este fenómeno social, en tiempos en donde la huella de carbono está presente como método de evaluación técnica social, se demuestra que desde un repoblamiento de los cuadrantes del centro, se puede obtener un mejoramiento en la calidad de vida de las familias, disminuir los tiempos de desplazamiento, disminuir el uso del vehículo, generar nuevos espacios, y finalmente dar mejores alternativas y redes disponibles para que las familias vulnerables, nunca más retornen a ninguna condición de pobreza, debemos crecer de forma vertical, no horizontal.