Casi un año con falta de liquidez

Un
efecto de grandes proporciones se ha producido en Chile durante el
último año. La propagación del Coronavirus, así como las drásticas
medidas tomadas por los gobiernos y otras instituciones para contener su
expansión, generaron graves problemas económicos para toda la
población. Hemos sufrido una modificación sustancial de nuestro
funcionamiento. La estrategia ante el virus ha variado en el tiempo,
conforme a los aprendizajes de otros países y los propios, así como la
amenaza de una propagación intensa. En ese contexto, la decisión de
paralización de actividades en Punta Arenas fue controvertida, pero pudo
contener las repercusiones sobre la salud de la población. Magallanes
ha sufrido su peor contracción económica y estamos en una recesión
económica que será grave para la zona más austral del país y que se
vislumbra mucho mayor a la que afectó a Chile en 1982-83. El mayor
impacto macroeconómico de situaciones como esta se encuentra íntimamente
ligada con la falta de liquidez de las empresas, las cuales sin
capacidad de generar ingresos por casi un año se ven seriamente
debilidades en su capacidad de pago de deudas, así como en la retención
de sus trabajadores. Aunque el shock debería ser eminentemente
transitorio, su profundidad en parte determinada precisamente por la
decisión de paralizar actividades para evitar la propagación del virus
amenaza seriamente la viabilidad económica de muchas empresas en
sectores clave relacionados con los servicios. Con el turismo lo estamos
viviendo muy de cerca en la temporada más baja en los últimos 30 años.
Con ello, el efecto sobre la actividad en su conjunto y sobre el empleo
puede ser de importante magnitud.

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