Catorce huérfanos

Antes de seguir
escribiendo, quiero hacer llegar mis condolencias públicas a las
familias de los tres últimos mártires de Carabineros caídos en el
cumplimiento del deber de protegernos no sólo de la delincuencia narco
terrorista, de la común y de la mentira disfrazada de buenas
intenciones.

Y
esas condolencias las extiendo desde aquí, a todos y cada uno de los
Carabineros de Chile, desde Visviri hasta Puerto Toro y todas las
dotaciones fronterizas de la institución.

Sin
embargo, a la distancia, me gustaría abrazar, también, a los 14
huérfanos que dejaron en este mundo, los carabineros asesinados en
apenas 23 días de accionar de los delincuentes, al alero de una falta de
autoridad que abisma por su ineficacia y de cómplices políticos que han
dejado ver sus caretas de amantes y cuasi protectores de la
delincuencia y muy lejanos del bien
común para dejar ver su esencia malévola, odiosa y artera.

14
huérfanos sin padres, sin madre, pero huérfanos, al caer de la tarde y
eso me provoca indignación, impotencia y, compartiendo el deseo de
millones de chilenos, como muchos me lo han hecho saber, “hacernos
justicia por nuestras manos”, un desahogo brutal, pero inconducente, que
se salta lo establecido legalmente.

Temo
que en el tiempo cercano, pudiera aumentar el número de huérfanos,
hijos de Carabineros, de oficiales de la PDI, Gendarmería y Fuerzas
Armadas que cumplan tareas de resguardo de la comunidad porque la bestia
delincuencial tiene muchas cabezas y si se corta una, le crecen más y
por eso es necesario y urgente, acabar con ella y aunque no sea para
siempre, por lo menos, limitarla, condenarla, encerrarla, sin celulares
en sus celdas.

También temo que quienes tienen responsabilidades administrativas porque
son parte de este gobierno inepto y volteresco, como los comunistas y
los frente amplistas, asuman su verdadero rol y sean consecuentes con
Chile y los chilenos y no con sus coincidentes visiones
político-ideológicos, más allá de otorgar “una tregua” gatopardesca.

Y
para la dirigencia política de nuestro país, un mensaje personal: no
basta con santiguarse en un responso fúnebre por un carabinero
asesinado, discurso de condena al crimen organizado y sus responsables o
inclinarse, con dudosa congoja, ante las cámaras de televisión, frente a
una madre que clamaba justicia para su hijo carabinero asesinado a
tiros.

Arjona,
en una de sus canciones afirma que “dos Padrenuestros no devuelven la
vida a un muerto” y reitera que Jesús es Verbo y no sustantivo…..

Carabineros caídos por nosotros, cumpliendo su deber patriótico… DESCANSEN EN PAZ..


Y VIVA CHILE QUE NO LOS OLVIDARÁ, NI A LOS DE AYER, NI A LOS DE HOY Y
SI OTROS CAEN MAÑANA, ENGROSARÁN EL LISTADO DE HÉROES QUE ESCRIBIMOS EN
EL CORAZÓN DE CADA CHILENO Y SABREMOS QUERER Y APOYAR A LAS VIUDAS Y A
LOS HUÉRFANOS QUE DEJARON EN ESTE MUNDO.

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