Central unica de gobierno

La que la sigue la consigue, parece ser la consigna de Bárbara Figueroa, flamante presidenta de la CUT, que tras reconocer las irregularidades en las elecciones se repostula y gana, sin la participación del Colegio de Profesores y con la representación de poco más del 13% de los trabajadores afiliados al año 2012. O sea, como señala Arturo Martínez, hoy la CUT, no es maciza como el acero y sólo representa al Gobierno.

Si se considera que los trabajadores Asistentes de la Educación, en Chile son mas de 63.000, en realidad son casi equivalentes a la CUT.  Luego, la denuncia de Martínez, que la CUT seguirá amarrada a los destinos del Gobierno es grave y no garantiza ni capacidad movilizadora ni de negociación, en representación del alicaído sector público y por supuesto ni hablar del sector privado.

Estas elecciones representan el fracaso del sindicalismo chileno que no logra aglutinar a sus organismos de base, responde básicamente a ordenes de partido e intereses personales, en que está ausente la solidaridad.  Lamentable, para una institución que gozó de un merecido prestigio y de sindicalistas de renombre que fueron los verdaderos artífices de importantes reformas laborales.

En cambio, este último período se caracteriza por una serie de irregularidades en las elecciones internas del gremio, alteración de padrones y aparición de sindicatos fantasmas, situación que se tradujo en el crecimiento explosivo de afiliados en algunos sindicatos y menos en otros, votantes que no estaban habilitados para sufragar y pérdida de material electoral.  O sea, tiene el nivel de cualquier institución menor, casi de aficionados y estudiantes tramposos, en que prima la elección indirecta bastante menos representativa que el sistema binominal, al nivel que un dirigente natalino exclamó: ¡¡¡ Ya he votado como cinco veces!!!.

Atrás quedaron los tiempos en que Manuel Bustos y Arturo Martínez, compartían la dirigencia y la relegación. La camaradería y la unidad forjada en la adversidad cedió a la lucha por el poder, los cupos parlamentarios futuros y alguna influencia en el Gobierno, sólo falta que instalen oficinas en el Ministerio del Trabajo. 

Desafortunadamente no se aprendió de la historia, de la importancia que tiene la autonomía de los órganos intermedios de la sociedad, la participación democrática, el debate, la necesidad de compartir en la diversidad, de negociar y regular el ejercicio del poder conforme a reglas y procedimientos que otorguen credibilidad, quizá el problema está en que no tienen buenos maestros.  Los partidos políticos que prohíjan dirigentes sindicales y los potencian no dan el tono ni el ejemplo.

Para el recuerdo y la lectura obligada, la obra de Mónica Echeverría: “La Antihistoria de un Luchador”,  Clotario Blest Riffo, socialista y cristiano, testigo de su tiempo y maestro de muchos que ya no están.  La CUT, hoy no es digna de engalanarse con su retrato.  ¡¡¡ Que lo devuelvan, o lo entreguen con dignidad a las futuras generaciones!

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