Chile despertó: del romance a la realidad

“No
fueron 30 pesos, sino 30 malos años”, vociferaban el 2019, sin
vergüenza, los entonces diputados que, a través de ese estilo de frases,
hicieron los más grandes esfuerzos para instalarse en el actual
des-gobierno con ciertos símbolos que lejos de buscar acuerdos,
aumentaban desmedidamente algunas diferencias. Esos mismos que en señal
de gloria y admiración, bautizaron como “matapacos” a un perro que desde
su irracionalidad nada entendía de protestas e intentos golpistas, pero
que por ser un animal tan compañero, caminaba al lado de quienes
recorrían las calles de nuestra capital; mismo perro que ha sido
traicionado no por un judas discípulo, sino por uno con banda
presidencial, quien entre sus conocidas volteretas, niega con un descaro
insolente haberlo alabado en más de alguna oportunidad, olvidándose del
Sticker con el que le honraba en su computador, cuyas imágenes virales
le refrescan la memoria a un Presidente que parece perderla
constantemente. Fue aquella oscura época, entre cantos y murgas
constantes, donde aquellos iluminados daban catedra de cómo Chile había
despertado, con un espíritu refundacional que llamaba a cambiarlo todo
en cuya solución solo existía la reforma Constitucional.

Hoy,
a casi 5 años de aquellas memorias, y en manos de esos eruditos que
llegaron al poder, lo único que no lograron cambiar, fue en efecto,
nuestra Constitución… porque en todo lo demás, claro que Chile cambió,
si no, fíjense en cómo nos acercamos más a los $2.000 por litro de
bencina, que volver a los tan nefastos $750 que teníamos y que hoy solo
es un recuerdo. Hemos cambiado, sin duda, porque en Magallanes vivimos
con una sensación de inseguridad del 90,6% que nada tiene que ver con
aquellas características pacificas que nos transformaron en una
verdadera República independiente. Nuestra vida cambio, con las cifras
de desempleo más altas a nivel nacional, con una crisis migratoria que
necesita un freno urgente, con casos de corrupción que debiendo ser un
escándalo, se han transformado en algo habitual, con reducciones en
listas de espera, no por aumento en la atención, sino porque borran los
registros de quienes más necesitan; Chile cambió, porque teniendo futuro
esplendor, somos culpables de caer en el abismo que trajo al país ese
ánimo de refundación, y porque desde nuestras legítimas diferencias,
nadie puede decir que hoy vivimos mejor.

Entonces,
si la consigna que movilizó masas fue aquella en la que nos invitaban a
despertar, creo que tenemos una oportunidad para salir de nuestro largo
sueño, pero esta vez haciendo las cosas bien, no con un estallido que
destruyó mas de lo que nos permitiera crecer, sino con el poder del
cambio que es tarea de todos lograr, con la papeleta que depositaremos
en la próxima elección, porque si efectivamente Chile despertó, no
querrá ver a los mismos de siempre, haciendo exactamente esas malas
prácticas que rechazamos hasta aquí.

Si
no está en nuestras manos enviar a la cárcel a quienes con fondos
públicos hacen festín, por ejemplo, con el caso fundaciones que afecta
también a nuestra Región, si podemos enviarlos a sus casas, a través del
voto, para que no sigan teniendo espacios de poder en cuya esfera, la
tentación ha sido mas fuerte que la vocación. Dicen que si Pedro daña a
Juan, la primera vez el responsable será Pedro, por querer dañar; pero
si vuelve a hacerlo, entonces el responsable es Juan, esta vez, por
permitirlo…

Espero
que en octubre próximo, a 5 años del estallido, realmente Chile cambie,
y podamos festejar entonces, con nuevos rostros que invitan al cambio, y
con los mismos de siempre en sus casas, que sí, Chile despertó.

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