Esta semana se dio inicio al relevante periodo legal de campaña electoral de cara a las elecciones de noviembre próximo.
Como
en otras instancias similares, lo más probable es que escuchemos
declaraciones de buenas intenciones desde todos los sectores políticos,
pues esto ha sido una constante en oportunidades anteriores. Se
ofrecerán entonces mejores pensiones, mejores sueldos, vivienda,
educación etc.
Y
así es como llevamos 30 años de bálsamos sociales, con mejoras
sustanciales solo “en la medida de lo posible”. Pero realmente se abren a
estos cambios siempre y cuando no se vean amenazados los intereses del
5% dueño de Chile, ese 5% que, entre otras cosas, financia las campañas
políticas. Por lo tanto, son quienes han defendido este sistema durante décadas.
Pero
Chile despertó y no se volverá a dormir. Hoy mi país reclama
transformaciones profundas, sin nombres repetidos que prometen renovar
la política. Y el proceso constituyente en el que nos encontramos nos ha
llenado de esperanza para un Chile más justo, logrando creer que los
cambios reales son posibles. Eso se siente en el ambiente.
Por
todo esto, resulta fundamental que quienes somos candidatas y
candidatos dotemos de contenido las campañas electorales. Debemos hablar
de las transformaciones que queremos, pero también debemos
transparentar cómo queremos sacarlas adelante y con quienes lo haremos;
compartir qué y a quienes se está representando; demostrar cómo
entendemos la política, el llamado “estallido social” y el proceso
constituyente, además de cuál creemos es el rol de quienes están en los
puestos de representación, más allá de las atribuciones que establece la
ley.
El contexto social y político que vive
nuestro país exige que este proceso electoral tenga un carácter
diferente, nos obliga a ser astutos, a estar despiertos, a no dejarnos
engañar, nos obliga a no volvernos a dormir.
Hoy, estas elecciones necesitan un electorado más informado y exigente.
Por
otro lado, este proceso democrático nos entrega una real posibilidad
del anhelado recambio. Recambio político que no sólo tiene que ver con
lo generacional, sino con la forma de cómo se entiende la política, de
trabajar por un proyecto común.
Chile, no te vuelvas a dormir.