La
actual crisis humanitaria que viven los ciudadanos de Haití se asocia
inevitablemente a cifras, pero no son simples datos, ellos hacen
referencia a seres humanos, a sus vidas, a personas necesitadas de lo
esencial para existir dignamente y evitar que la enfermedad y el dolor
se acrecienten:
“Las
necesidades humanitarias en las zonas afectadas son graves, ya que los
servicios esenciales se han interrumpido. Muchas personas necesitan
urgentemente atención sanitaria y agua potable. Los desplazados
necesitan refugio. Los niños que han sido separados de sus familias en
medio del caos necesitan protección”, señalaba directora ejecutiva
global Henrietta Fore, de Unicef.
Frente
a esta dolorosa situación, el Gobierno de Chile gestionó apoyo rápido y
eficaz para asistir a las personas afectadas. La finalidad de la acción
humanitaria es salvar vidas, aliviar el sufrimiento de la población
haitiana que recurrentemente resulta afectada por distintos factores.
Ante el devastador terremoto ocurrido en Haití, nuestra nación manifestó su solidaridad, valor
fundamental y universal en que deberían basarse las relaciones entre
los pueblos en el siglo XXI. En concreto, el presidente Sebastián Piñera
envió 16 toneladas de recursos, entre ellos, medicamentos, artículos de
primera necesidad como agua, kits de alimentación (harina, azúcar,
fideos, arroz, té, atún en tarro, porotos, garbanzos, leche en polvo,
soya, jurel, galletas, sal, puré de papa, café, endulzantes y mermelada,
entre otros productos) e implementos de higiene personal.
Este
sentido social para percibir y aportar prontamente frente a esta
catástrofe implica contribuir al bien común, como también representa una
visión de país y de comunidad internacional, en particular como países
hermanos de América.
Esta
visión solidaria se refleja en las expresiones del presidente Piñera,
quien ha manifestado que “los chilenos sabemos y conocemos lo que
significa un terremoto devastador y lo que significa en términos de
sufrimiento y dolor para las personas que tienen que vivir esas
adversidades, y por eso tenemos todas las razones del mundo para hoy día
acompañar, solidarizar y ayudar al pueblo haitiano en estos momentos de
tanto dolor y angustia”.