“Chile,
toma una gran decisión, define su camino y el rumbo que se pretende
trazar en los próximos año, con coherencia, entendiendo la realidad de
país y sin, aquéllas pretensiones circunstanciales, de querer apoyar a
ciertos nichos, a ciertos grupos.
¿En
qué momento en nuestro Chile, algunos comenzaron a tejer la telaraña
para separarnos, para dividirnos, para que exista una justicia para
muchos y, otra sólo para las etnias, para grupos reducidos, un grupito
que ejerce presión, fuerza y amenazas.
Estamos de una u otra forma, todos los chilenos, mayores de 18 años, estamos con la responsabilidad del futuro de nuestro país.
Frente
a este escenario en el que nos movemos, ha que esperar que el Servel,
sea la institución que, realmente, vele por la transparencia de este
ejercicio democrático, que sea la institución que nos pueda garantizar
la transparencia de este proceso democrático. Esto, recordando que, en
los procesos anteriores como fue, por ejemplo, la elección presidencial,
no dejaron del todo conforme a gran parte de la ciudadanía en cuanto a
lo que tiene que ver con la transparencia del proceso y que todo se
ajustara a las normas.
¡Cómo
olvidar que en la elección presidencial, hubo personas que llegaron a
sufragar a minutos de las 18 horas y, simplemente, las mesas se
cerraron! Eso, es impresentable. Y fuimos testigos de que, en sectores
alejados de Santiago, no había locomoción pública y entre la misma
gente, como es el caso de los conductores de vehículos particulares, de
buena fe, comenzaron a trasladar y acercar a los votantes a los
respectivos recintos.
¿De
verdad, usted cree que esos episodios son fortuitos?, ¿no ha pensado,
alguna vez, que todo estaba programado y confabulado para que la gente
no llegara a votar? Hay que ser, muy ingenuos para no darse cuenta de la
realidad. Y, hace unos pocos días, durante esta semana, se denunció a
grupos del “Apruebo” que llaman a la gente a esconder el carnet de
identidad a los adultos mayores para que no puedan ir a votar el 4 de
septiembre. ¿Eso es alentar el fraude? Juzgue usted.
Estamos,
ante un escenario complejo, donde no sólo evidenciamos el malestar
ciudadano -algunos llegando a la violencia, como torpe método de llamar
la atención-, pero esa incomodidad se refleja en que, cada día, los
precios de los productos van en alza, con muchos esperando ser atendidos
en el sistema público. Y…, se las pasa la vida esperando a que,
alguien, algún funcionario te buena fe, que mira al otro, gestiona y
atiende.
Hoy
día, los chilenos tomamos la responsabilidad y tenemos que hacernos
cargo de nuestras decisiones, de nuestras actitudes -más allá pensadas
con argumentos o de forma visceral-. La decisión que tomamos el 4 de
septiembre, es trascendental para el futuro de nuestro país.
Chile,
no es el mismo luego de este 4 de septiembre. ¿Por qué? Por razones
simples de comentar: ante el “Apruebo”, mucha inversión de carácter
privada va a salir
del país, no están dispuestos a arriesgar sus dineros y patrimonios, en
un escenario donde los índices económicos van en picada. ¿Usted,
invierte en comprar una casa o un departamento, teniendo en claro que
los cimientos, en cualquier minuto, se van abajo! Y, es eso, lo que está
pasando en Chile y nadie se atreve a decir que los inversionistas que,
por años, mantuvieron sus capitales en nuestro país, ahora, los retiran y
buscan nuevos nichos.
Es
que la llegada al gobierno de partidos de izquierda -algunos sectores
más extremos, como el propio presidente del PC, Guillermo Teillier-, no
hace sólo pensar que este Chile, en años intentando levantarlo tras la
dictadura, se sumerge en el aire y se desploma. Lo construido se pierde,
queda en el basurero de una oficina en cuyo escritorio, simplemente,
estuvo alguien sin talento, sin trayectoria, simplemente, por ser
militante de un partido.
En este Chile, de
“pitutos” para acceder a cargos -con sueldos de millones-, da lo mismo
que usted eduque a su equipo en la universidad o en un instituto. Su
hijo, puede ser brillante, una luz en el camino de la mediocridad de
miles, pero sin contactos, sin la ayuda de “un amigo que esté en
política”, se pierde, nadie lo llama, nadie le da las gracias por haber
postulado con un CV de lujo. Quedó, el “apitutado” que, con suerte,
tenía cuarto medio y haciendo los cursos rapiditos para mantenerse en
los cargos. ¿Recuerda usted, por ejemplo, a Virginia Reginato?.
¡Hay que parar el circo de una buena vez!