Chile: Una cartografía del 2023

Este
año lo despedimos después de varias situaciones complejas para el país,
donde el imaginario colectivo del territorio nacional ha experimentado
desilusiones, desafíos, desarraigos y anhelos permanentes de esperanza.
No cabe duda de que la población nacional mantiene viva la expectativa
de un mejor Chile, de una mejor sociedad y bienestar humano. Tal vez,
mirar el reciente año nos permite releer nuestros errores políticos,
económicos, sociales, culturales, entre otros, sin embargo, también nos
permite continuar fomentando aquellas cosas de las cuales todos somos
parte, por tanto, mi columna de la semana se titula; “Chile: Una
cartografía del 2023”.

Primero,
Gabriel Boric Font ha estado al mando de nuestro país siendo el
presidente más joven en presidir Chile con un porcentaje de votos
equivalente al 55,6% de los sufragios suscitados en las elecciones
respectivas. El proceso no ha sido fácil, por el contrario, las
vicisitudes no se han hecho esperar, los quiebres y tensiones han estado
por doquier en lo público. Entonces, realizar un breve resumen de las
áreas donde el mandatario y gobierno chileno han estado más débil,
parece plausible para pensar en cambios y hablar de esperanza social. A
continuación, construiremos un paneo de las principales aristas donde
necesitamos cambiar, modificar o curar esas heridas y fisuras que han
hundido nuestra esencia económica, política, social y cultural.

Segundo,
algo que no pasó desapercibido fueron los indultos por parte del
presidente Boric, símbolo de aquello fue Luis Castillo Opazo, quien
cuenta con cuatro condenas: hurto simple (2005), lesiones menos graves
(2006) y dos por robo, una en 2007 y la otra en 2017. Registra 16
arrestos por parte de Carabineros, además, cuando salió de la cárcel
hizo un llamado a “seguir luchando”, y en los últimos días hemos visto
que sigue fiel a su estilo, una ironía del “ser de luz”. Así también,
como no recordar el masivo robo de computadores hacia el Ministerio de
Desarrollo Social, donde posteriormente esto se hizo “costumbre” en
diversos espacios de corte gubernamental. Si vamos aún más atrás,
debemos rememorar cuando algunos políticos tuvieron la “brillante idea”
de fundar la llamada Fonasa Plus, una especie de Isapre al estilo
proletario. La idea era modernizar en términos cuantitativos a los
afiliados que comprenden el 80% de la población, no obstante, el tiempo
otorga la razón y las Isapres tradicionales podrían sufrir
significativas inestabilidades, si vamos a corregir, necesitamos hacerlo
a conciencia, no eliminando algo por mera presunción ideológica contra
el mundo privado, más aún, acabamos de ver como el despilfarro de
recursos públicos se van al hoyo tras un nuevo proceso constitucional
fallido, o sea, se debe gobernar con ideas racionales, coherentes y
concientizadas, no con panfletos populistas. Es muy probable que la
lista de necesidades por modificar sea aún ma
yor, no obstante, nuestro escrito no tiene ese fin, sino más bien, buscar la esperanza en medio de la crisis nacional.

Tercero,
a todo lo anterior, debemos agregar la crisis educacional, migratoria,
económica, institucional, religiosa, etc., pero, como el fin último no
es tatuar un análisis lapidario, por el contrario, proponer líneas que
vengan a traer reposo, paz y seguridad, esas que buscaban a través de la
filosofía política diversos clásicos de la modernidad. Chile es un
territorio que se caracteriza por su fraternidad, por su apego a las
costumbres nacionales y sentir familiar cimentado en siglos precedentes,
a eso agregar el profundo compañerismo de solidaridad nacional. La
esperanza se construye, se pavimenta y se hace carne, no es una espera
en el vacío, las sociedades se desmoronan de no tener confianza en su
progreso y desarrollo integral. El año 2023 no ha sido un ciclo de
estandartes de ejemplo en nuestro país, pero, la esperanza de un nuevo
año abraza el corazón de cada ciudadano que se mantiene mira
ndo
al futuro como un feligrés lo hace mirando al invisible, al creador, al
Dios judeocristiano. Un recorrido por el presente año debe llevarnos al
diálogo comunitario, deliberación transversal y fomento de
participación ciudadana, la polarización y tintes de ideologías
fracasadas a inicio del siglo XX en Europa no hacen más que hacer sufrir
a sus conciudadanos, por eso, y por más, nuestra columna de la semana
se titula; “Chile: Una cartografía del 2023”.

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