Chilito lindo y querido… ¿Qué te han hecho…?

Estamos a pocos días del
inicio del Mes de la Patria y, al mirar lo que ha venido ocurriendo en
el último tiempo, cabe preguntarle a la Patria: ¿Chilito lindo y
querido… qué te han hecho?

Y
la pregunta está motivada porque lo que fuera “una copia feliz del
Edén” ha sido herida no sólo por las balas de las armas del crimen
organizado y sus sicarios, sino que por proyectiles que provocaron tanto
o más daño que esos criminales disparos o cortes y estocadas de
cuchillos y navajas.

Se
trata de una pandemia de corrupción en muchos niveles de nuestra
sociedad y eso vendría a demostrar que parte importante de nuestra
sociedad está viviendo un período de descomposición moral que pocos nos
atrevemos a imaginar hasta dónde llegará en un futuro que ya está aquí.

La
excusa fácil dice que siempre ha habido corrupción en Chile y que sólo
ahora se ha podido conocer por parte de la opinión pública, lo cual es
cierto a medias porque, que yo recuerde y tengo una memoria política
bastante extensa y documentada gracias a mi profesión de Periodista
Universitario, gracias a mis padres, a mi esfuerzo y a la invaluable
ayuda de numerosos profesores y buenos consejos entregados porque sí.

Pero
cuando la corrupción forma de las actuaciones de influyentes abogados,
empresarios y sus secuaces; de numerosos alcaldes, Jadues, Barrigas y
otros tantos, a lo largo del país; de jueces, ministros de cortes de los
más altos niveles, de empresarios de este color y del otro; de
funcionarios públicos, de médicos extranjeros avecindados en Chile, de
suculentos sueldos para ineptos administradores de nuestros recursos
naturales, como el cobre y el litio, ineptitud que también alcanza a los
actuales administradores del estado-fisco-gobierno, ejecutivos,
legislativos y judiciales, uno que es un ciudadano común y corriente,
aunque, en mi caso, con un poquito de autoridad como concejal de Punta
Arenas, siente impotencia, ira, desencanto y profunda decepción.

Y
la pregunta es real: chilito lindo y querido (porque amo a mi país, a
mi región, a mi ciudad), qué te han hecho?… ¿cómo la mentira modificó tu
esencia de nación fuerte y poderosa, “por rey jamás regida ni a
extranjero dominio sometida”?… ¿es que tan poderoso es el dinero, la
ambición, la mentira, las influencias negativas, el ansia desmedida de
poser, a cómo dé lugar?…

Debemos
alcanzar la luz y sancionarlos, como se merecen y aunque nos hayan
subido las tarifas del consumo eléctrico, mantenerla encendida para
evitar que esos variopintos corruptos aprovechen la oscuridad para
cambiar de disfraza o ponerse máscaras de personas buenas y servidores
públicos, “para ayudar a mejorar la calidad de vida de los más
vulnerables, de los que menos tienen” o creen nuevas patrañas en
beneficio de sus bolsillos…

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