Ciencia ciudadana

Existen
diversas definiciones de lo que es la “ciencia”, pero para términos de
divulgación y de forma simplificada, la ciencia puede ser definida como
una actividad (intelectual y/o física) que involucra la observación y la
experimentación, teniendo como fin la generación de conocimiento de los
que se deducen principios y causas mediante la formulación y
verificación de hipótesis de los fenómenos observables en nuestro
alrededor.

Esta
ciencia ha sido caracterizada por antaño a ser realizada únicamente por
los que se hacen llamar “científicos” (hombres de la ciencia), pero en
épocas recientes ha tomado fuerza otra modalidad de ciencia, más abierta
y democrática, llamada “ciencia ciudadana” que se ha transformado en un
importante e incluso fundamental aliado de la ciencia formal.

Esta
ciencia ciudadana es el trabajo científico realizado voluntariamente
por miembros del público en general (la comunidad), a menudo en
colaboración con o bajo la dirección de científicos profesionales y/o
instituciones científicas. Pero la ciencia ciudadana no es nueva. Ha
habido ciudadanos voluntarios en arqueología, astronomía e historia
natural, por nombrar algunas, como colaboradores generando de forma
entusiasta datos para los proyectos de investigación hace más de un
siglo atrás. Pero es ahora, con el desarrollo de las diversas
tecnologías de información y de comunicación con la que contamos
actualmente, la ciencia ciudadana ha cobrado cada día más fuerza e
importancia en el conocimiento de la naturaleza alrededor de todo el
mundo.

La
participación voluntaria de los ciudadanos de la comunidad en
actividades científicas trae enormes beneficios tanto para la comunidad
científica como para la sociedad misma. Muchas preguntas no se podrían
responder por falta de presupuesto o por la escala espacial involucrada
por el fenómeno de interés, si no fuera por la participación de
ciudadanos voluntarios que participan en alguna de las actividades del
proceso de la ciencia. Al mismo tiempo, los ciudadanos voluntarios se
benefician del conocimiento generado, adquieren una comprensión más
profunda y atractiva del trabajo científico, y sin duda es una de las
formas más rápidas de educarnos y concientizarnos con nuestro entorno.
De esta manera, el ciudadano es un eje clave en el alcance de cualquier
investigación más allá de las fronteras del laboratorio o el trabajo de
campo tradicional.

Además,
la participación ciudadana en los proyectos de investigación es una
forma de apropiación social de la ciencia, en la cual los ciudadanos se
vuelven los actores principales con la recolección sistemática de datos
críticos en la construcción colaborativa del conocimiento. La clave para
esta iniciativa es tomar la ciencia con actitud y tener la capacidad de
maravillarse y generar preguntas con las cosas o situaciones que
enfrentamos todos los días. De esta manera, la ciencia ciudadana depende
de una fuerte interacción entre los ciudadanos los cuales aportan su
tiempo y sus capacidades para compilar datos a su alrededor; y los
científicos quienes aportan sus conocimientos y enseñan métodos tanto
para compilación como para el procesamiento de esos datos.

La
Fundación Cequa ha practicado en distintas formas la ciencia ciudadana
en la región de Magallanes a través de diversos proyectos e iniciativas,
creando o extendiendo una nueva cultura científica, una investigación
más democrática, que incluso ha producido algunos papers científicos en
revistas destacadas con la participación de estos voluntarios que pueden
ser llamados ciudadanos-científicos. Finalmente, la ciencia siempre ha
estado presente en la vida cotidiana de cada uno, solo basta tener la
actitud y más importantemente tener la capacidad de maravillarse y
asombrase con las cosas o situaciones que nos rodea todos los días.

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