Cierre de fronteras

El
cierre de las fronteras en nuestro país para turistas extranjeros, en
términos prácticos, se mantendrá en octubre de 2021 y con aquello la
amenaza sobre la existencia de una temporada alta 2021-2022 es cada vez
mayor para todos aquellos que trabajamos en la industria del turismo. En
nuestro mundo global sabemos que las estrategias sanitarias de los
distintos gobiernos han sido muy diversas, que van desde el
“negacionismo” absoluto, que agrupa a quienes señalan que este es un
invento más de algunos que manejan en la oscuridad los hilos del poder, a
otros que han implementado las medidas más severas para evitar el
contagio y contener la circulación del Covid-19. También muy diversos
están siendo los esfuerzos de vacunación. Sobre la base de estas
campañas, y otros factores, una serie de países están permitiendo el
ingreso a turistas extranjeros en función de los índices y performance
sanitarios del país de origen de los visitantes: lisa y llanamente,
discriminando entre nacionalidades; analizando datos concretos, como
porcentaje de vacunación de cada país, baja circulación de la pandemia,
entre otros. Nada de esto es considerado en Chile para el turismo, y a
todo visitante extranjero se lo considera por igual, un potencial agente
de contagio, sin importar si cuenta o no con el programa de vacunación
completo, y además que el país de origen muestra números objetivos que
indican inequívocamente que la pandemia está bajo control. Nada de esto
es considerado en nuestro país, y mientras tanto la industria del
turismo languidece, se extinguen uno a uno sus integrantes y
componentes.

Con
una visión sinóptica, me pregunto: ¿qué sería de nuestra Región de
Magallanes si se permite el ingreso de turistas extranjeros, de países
“responsables” en el manejo de la pandemia? Desde ya la posibilidad de
un cuarto retiro del 10% de nuestros fondos de pensión no sería tema, y
no estaríamos hipotecando el futuro de todos los que tarde o temprano
llegaremos a la edad de jubilación, como tampoco sondeando, de qué
manera se subirán lo impuestos, a todos lo magallánicos, de nuestra
pregunta hipotética. Los programas del Estado, en apoyo de los afectados
por la pandemia, simplemente no serían necesarios, y estaríamos
hablando no de medidas de salvataje y/o rescate, sino de herramientas
para profundizar y hacer del turismo una de las principales industrias
en Magallanes, en un
mundo que necesita de emprendimientos no contaminantes.

Turismo
Comapa, legendario operador de turismo en la región, se dedica a
gestionar y atender la llegada de visitantes a Magallanes y Antártica.
Esto significa, con personal altamente capacitado y comprometido,
diseñar y valorizar programas turísticos hasta el más mínimo detalle,
utilizando productos y servicios turístic
os
de terceros. Son cientos las empresas y servicios profesionales
involucrados transversalmente para generar una experiencia única: guías,
empresas de trasportes, restoranes, tiendas de souvenir y todo tipo de
proveedores.

Luego,
es necesario salir a vender estos productos tan cuidadosamente
concebidos, a ferias turísticas y a los diversos canales como agencias,
plataformas, personas, entre otros.

De
esta manera, capturado el interés del potencial turista, recién llegará
el viajante a nuestros atractivos naturales del Parque Nacional Torres
del Paine, la ciudad de Punta A
renas
y/o Puerto Natales, Tierra del Fuego, por mar o tierra, Cabo de Hornos y
Antártica. La ejecución de cada programa debe ser con precisión
milimétrica, esa es la clave del éxito y la condición para perdurar. Los
previstos están siempre al acecho, pueden pasa
r meses, años sin contingencias y cuando estas suceden debe existir un equipo afiatado para su solución.

La
mayor de las veces la experiencia en la Patagonia es maravillosa, ahí
radica nuestro éxito como destino turístico, y su impacto en las
personas permanece por siempre en sus vidas. Eso es lo que buscamos en
Turismo Comapa, experiencias transformadoras que dejen huella
perecedera.

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