La pandemia lamentablemente nos ha traído una serie de trastornos en nuestra vida diaria por diversas situaciones.
Y
para las mujeres que, en su mayoría, se las han arreglado de diversas
maneras para enfrentar una nueva realidad que ha significado el tener
que asumir un rol de “docente” ya que se tuvieron que poner al frente de
sus hijos para la nueva modalidad de clases online que durante los
últimos meses han predominado en muchos hogares de nuestra región de
Magallanes.
Ello
ha traído diversas dificultades para el desarrollo profesional de cada
una de las mujeres que tienen que enfrentar una situación así, quienes
están postergando su vida laboral, dejando de lado sus trabajos por la
razón de privilegiar a su familia.
Pero
además hemos dejado al descubierto otra serie de situaciones que están
totalmente fuera de cualquier lógica en esta época de pandemia. Y me
refiero al alto precio de las pastillas anticonceptivas en el mercado
farmacéutico.
Ya
sabemos que los valores de los remedios en Chile son altísimos y que de
diversas formas se ha tratado de regular para evitar los abusos. Pero
lo que se está viviendo con los precios de los anticonceptivos, es
francamente una vergüenza.
Por
ello es que solicité a la Fiscalía Nacional Económica una investigación
para que determine si existe o no colusión en el precio de los
anticonceptivos, que en algunos casos, su valor de ha visto incrementado
en una 19%.
Lo
que queremos es que se determine si existe un acto de colusión en los
precios de las pastillas anticonceptivas, porque es muy sospechoso que
justo en medio de una pandemia, donde probablemente el uso de métodos
anticonceptivos se hizo más frecuente producto de las extensas
cuarentenas, se produzca un alza de un 19% en promedio, porque incluso
existen algunas marcas que aumentaron cerca de un 36% su valor, lo que
es inaceptable.
Y
como es habitual en este tipo de hechos, lamentablemente, las personas
más afectadas con esta alza son las mujeres de clase media, las que una
vez más están pagando los costos de esta crisis de manera injusta.
Estamos hablando de un método anticonceptivo que lo usan siete de cada
diez mujeres de nuestro país, por lo que es urgente que las autoridades
competentes investiguen y frenen este aumento de precios.
Yo
sé que es difícil para muchos municipios de la región el poder asegurar
la entrega de pastillas anticonceptivas en los hogares de las mujeres
que utilizan este método anticonceptivo, pero – incluso el Estado –
debiese buscar las fórmulas para evitar la distribución por parte de
terceros que incremente el valor original, y justo por lo demás, que
deben pagar las mujeres en nuestra zona.
¿Es justo que muchas mujeres estén pagando hasta $15 mil por una caja de anticonceptivos? Creo que desde todo punto de vista no.
Es
de vital importancia que las mujeres tengan acceso a sus métodos
anticonceptivos sin mayores problemas porque desde muchos sectores se
está advirtiendo que se están produciendo muchos embarazos por razones
ajenas a la voluntad de muchas, debido precisamente a esta falta de
pastillas que, en muchos casos, son parte de la vida de las mujeres y un
eje fundamental en su planificación familiar.
Ojalá que la FNE tome cartas en el asunto y no tengamos que estar hablando de una colusión pandémica.