Once jóvenes, de entre 15 y 29 años, salieron a celebrar las Fiestas Patrias en 2022 y no volvieron. Varios accidentes de tránsito, donde estuvo vinculado el consumo de drogas y/o alcohol, marcaron esas fiestas para siempre en sus familias. Increíblemente, es el mismo número que vivimos en 2021.
Este año, Aprocor junto a Cadem, dieron a conocer un estudio sobre la percepción del consumo de alcohol en Fiestas Patrias, donde se indica que 4 de cada 5 personas considera que la ingesta de alcohol aumentará en los menores de 18 años.
¿Por qué podríamos esperar que este 2023 sea distinto?
En Chile, el 65% de nuestros adolescentes mueren por causas exógenas, la mitad por situaciones relacionadas con violencia y accidentes de tránsito con involucramiento de drogas y alcohol. Nuestros adolescentes mueren por causas evitables, y mientras tanto los adultos nos comportásemos como si, ante lo inevitable, solo quedase el acurrucarse y esperar a que pase.
La Fundación San Carlos de Maipo lleva ya más de 8 años trabajando en “prevención social”, entendida como el abordaje sistemático de los factores de riesgo y protectores que están presentes en los entornos que rodean a los niños, niñas y adolescentes en su desarrollo: pares, familia, escuela, comunidad. El rol de los adultos responsables nos pone teniendo “el sartén por el mango”, pero aun así nos sentimos muchas veces superados por nuestros adolescentes, por su mundo que desconocemos y/o no entendemos. Por ello, la comunicación debe ser nuestro puente: busquemos espacios para conocer sus gustos, valorar sus intereses y opiniones diferentes a las mías, acoger sus anhelos y preocupaciones, con empatía. Solo así podremos decirles “cuídate”, y que ellos nos respondan “lo haré” con convicción. Sabemos que no es tarea fácil, requiere entrenamiento, y lo bueno es que ya existen programas en parentalidad que permiten abordar estos desafíos con éxito.
Durante estas fiestas, no nos resignemos a encogernos de hombros. Podemos reconectar con quienes siempre serán la parte más importante de nuestras vidas: nuestros niños, niñas y adolescentes.