Como consolidar conductas

Conocer
cómo funciona el refuerzo o premio en los seres humanos, puede ser de
mucha utilidad en diversos ámbitos tales como: la crianza de los hijos o
en el trabajo.

El
refuerzo es un recurso que se emplea con el objetivo de premiar
aquellas conductas o comportamientos de modo que se fortalezcan y
consoliden. Se trata de proporcionar algún tipo de recompensa o
reconocimiento para favorecer que se repita el comportamiento deseado
por parte de la persona. Un ejemplo de esto sería: un padre que premia
con un juguete a su hijo cuando el niño ayuda a ordenar su dormitorio.

Algunos beneficios del empleo del refuerzo son los siguientes:

– Enseña la forma correcta de comportarse en lugar de centrarse en lo que no se debe hacer.


Aumenta la motivación. Un refuerzo es un potente motivador que sirve
para aumentar o mantener conductas adecuadas. Por ejemplo, reconociendo
aquello que la persona hace bien, mediante el refuerzo se promueve que
siga teniendo ganas de comportarse de la forma señalada.


Mejora la autoestima otorgando refuerzos o premios, potencia que los
niños tengan un mejor auto concepto sobre sus capacidades y
competencias. Porque se está premiando aquello positivo que es capaz de
ejecutar.

Algunos reforzadores podrían ser:


La atención: es rápida y fácil de aplicar y se sabe que un potente
reforzador. Dirigir la mirada, sonreír, preguntar o comentar algo
rápidamente. Hay que ser consciente de la importancia que tiene prestar
atención para no reforzar conductas inadecuadas cuando se les presta
atención.


Las recompensas y los privilegios: Hay que tener presente que no todas
las personas reaccionan de las mismas maneras frente a los refuerzos.
Por ejemplo: a un niño darle un chocolate puede ser un permio. Sin
embargo, para otro podría ser permitirle quedarse un poco más tarde de
lo habitual jugando. Por ello será necesario identificar claramente los
refuerzos que funcionan con cada persona. Estos pueden ser recompensas
materiales (un chocolate) o inmateriales (un halago).

El
refuerzo debe darse sólo inmediatamente después de la conducta que se
quiere mantener y nunca hay que darlas antes o darlas si no se ha
producido la conducta que se quiere mantener o consolidar.

También
hay que tener en cuenta que no suelen producir un cambio inmediato,
sino que funcionan con lentitud. Por ello, hay ser consistentes en
reforzar cada vez que se presente la conducta concreta que se desea
incrementar.


Hay que tener claro que lo primero es identificar cuáles son las
conductas concretas que se van a reforzar. La recompensa debe ser
utilizada solo después de que se produzca el comportamiento esperado.
Porque la persona debe asociar la recompensa al comportamiento para
afianzar esa relación entre el comportamiento y el resultado.

Esta
técnica sirve para casi cualquier ámbito en el que se quiera instaurar,
potenciar, o mantener una conducta. Se puede utilizar para crear
hábitos en la casa como guardar los juguetes, modificar conductas
desobedientes, o potenciar la motivación en el trabajo.

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