Como
se anticipó en el comentario anterior, hoy día se verá cómo cuidar la
salud mental. La cual es mucho más que la ausencia de trastornos
psíquicos. Puesto que es un estado de bienestar tanto físico, mental y
social. Como el sustrato del aspecto síquico es el cuerpo, lo primero
que hay que hacer para cuidar la salud mental es cuidar la salud física,
y para ello es necesario lo siguiente: Estar físicamente activo. El
ejercicio reduce el estrés y la depresión. En general mejora el estado
de ánimo. Dormir lo suficiente. El sueño afecta el estado de ánimo. Si
no duerme bien, la persona puede sentirse irritada y enojarse
fácilmente. Por ello es muy importante asegurarse de tener un horario de
sueño regular y dormir lo suficiente todas las noches. Alimentarse
saludablemente. Una buena nutrición le ayudará a sentirse mejor
físicamente. También puede mejorar su estado de ánimo y disminuir la
ansiedad y el estrés. Consumir una dieta balanceada puede ayudarle a
obtener la cantidad suficiente de nutrientes que la persona requiere. En
el aspecto psicológico hay que considerar lo siguiente: La baja
autoestima es un síntoma común de muchas enfermedades mentales. Por eso
es muy importante tener un espacio para uno mismo, para hacer
actividades que generen satisfacción. Se ha demostrado que este tipo de
pequeños beneficios ayudan a mejorar la autoestima y la confianza, lo
cual es fundamental para cuidar la salud mental. Conectarse con los
demás. Los seres humanos somos seres sociales. Por ello es muy
importante tener vínculos fuertes y saludables con los demás. Tener una
red de apoyo puede ayudar a protegerse contra los daños psíquicos.
Además de relacionarse con familiares y amigos, se puede encontrar
formas de involucrarse con la comunidad. Por ejemplo: integrase en algún
voluntariado o bien unirse a un grupo que practique algún pasatiempo
que sea de su agrado. Hay que evitar caer en chismes, rumores o
discusiones. Puesto que esto puede provocar mucho daño en las relaciones
con los demás. Mantener una actitud positiva. Encontrar el equilibrio
entre las emociones positivas y negativas. Intentar mantener las
emociones positivas, pero esto no significa que nunca se sientan
emociones negativas como la tristeza o el enojo, puesto que estas
emociones pueden ayudar a responder a un problema, pero no se puede
permitir caer en desesperación o desesperanza. Igualmente, no sirve
seguir pensando en cosas malas que le sucedieron en el pasado o
preocuparse demasiado por el futuro. Saber comunicarse. Ud. puede
transmitir un mensaje verbal y la otra persona puede no comprenderlo,
porque puede tener otra idea acerca de lo mismo. Esto puede hacerlo
sentir mal, incomprendido, triste o criticado. Lo que ocurre que las
personas comprendemos normalmente desde nuestro punto de vista, desde
nuestra experiencia. Por ello, lo que hay que hacer es preguntar en
lugar de suponer o conjeturar, puesto que esto es fundamental para
mantener la salud mental. Muchas veces lo que más daña es lo que la
persona se imagina acerca de lo que el otro dijo.