¿Cómo es posible que los chilenos estén en desacuerdo con la propuesta de nueva Constitución?

La
Convención Constitucional está a una semana de entregar el borrador de
la nueva Constitución, para que este sea analizado y evaluado por la
ciudadanía de cara al Plebiscito de salida del 4 de septiembre. A medida
que se acerca la fecha clave, es posible advertir en diversas encuestas
la consolidación paulatina del Rechazo. Pero, ¿por qué?

A
modo de contexto, cabe señalar que el resultado del Plebiscito de
entrada arrojó que el 78% de quienes votaron, estaba por redactar una
nueva Constitución, mientras que quienes no lo deseaban, representaban
solo el 21%. Hoy, más del 46% de los chilenos no apoyaría el nuevo texto
constitucional, mientras que el 37% sí lo haría y apenas un 11%,
apoyaría la propuesta tal como está.

Pues
bien, lo que sucedió fue la Convención Constitucional. Luego de un año,
la ciudadanía desaprueba el comportamiento y la forma de actuar de la
Convención como tal, y no solamente por las mentiras de Rojas Vade,
votos desde la ducha o por aquellos que optaban vestirse de Pikachú o de
dinosaurio, sino que sobre todo, desaprueba el trabajo realizado.

Esta
fue una Convención desconectada de lo que realmente es Chile, de su
historia, de su identidad. En esa línea, cabe señalar por ejemplo, que
en las úlltimas 10 grandes elecciones, ha quedado demostrado que la
centro derecha representa entre un 38% y un 50% del país; pero en la
Convención ese sector era el 20%. Los convencionales de izquierda y
sobre todo los más radicales, consideraron esto último como un reflejo
de la sociedad actual y confiaron que sería un escenario permanente, no
algo transitorio y meramente circunstancial como efectivamente lo era.
Así, trabajaron desde las visiones radicales que ellos representaban
dentro de la Convención, es decir, trabajaron para ellos y no para los
chilenos; motivados por un espíritu absolutamente refundacional. Porque
si bien somos muchos los que consideramos que debía haber cambios
Constitucionales, por ejemplo, en materia de medio ambiente, salud,
educación, descentralización, etc. Jamás se nos ocurrió refundar la
Patria, partir desde cero. Cosa que sí hizo esta Convención
Constitucional que actuó con un ánimo maximalista, excesivo, con
desconocimiento de lo que es Chile y con una vanidad institucional nunca
antes vista en la historia de nuestro país.

A
una semana de que entreguemos la propuesta de nueva Constitución, es
posible asegurar que, cualquiera sea el resultado, será estrecho y por
ende, no será el texto que nos una como chilenos, lo cual era un
importante anhelo de la ciudadanía. Tampoco será un texto que dará
estabilidad –cosa que también nos fue encomendada- porque de ganar el
Apruebo, vendrá una década de cambios normativos, creación de
instituciones, nuevas leyes, lluvia de
requerimientos
judiciales para reclamar el cumplimiento de derechos y aclarar vía
judicial, las distintas interpretaciones que podría tener la nueva
Constitución. Y de ganar el Rechazo, debemos reordenarnos como Estado y
sentar las bases de un nuevo acuerdo que posibilite una vía para los
cambios constitucionales que la ciudadanía desea y deseaba desde un
principio.

El
4 de septiembre se presentará un texto que no responde a las altas
expectativas y demandas de las ciudadanía; con 420 artículos,
maximalista, que crea más de 100 nuevas instituciones; en definitiva, un
proyecto de Estado muy distinto a lo que esperaba la mayoría. Y luego
se preguntan, ¿cómo es posible que los chilenos estén en desacuerdo con
la propuesta de la nueva Constitución?

La
Convención Constitucional en muchos momentos ha obviado la madurez
política del pueblo chileno, sus anhelos y preocupaciones y ha decido
experimentar, poner en una probeta de ensayo al país completo, ignorando
que cuando se realizan experimentos y estos no funcionan
, las personas más vulnerables son las que sufren las consecuencias.

El
proyecto llamado a marcar la orientación del desarrollo social y
económico del país fracasó. En este contexto, es de esperar que en el
Plebiscito de salida impere la tradición unitaria, democrática y
republicana; la tradición de realismo, responsabilidad social y política
que nos permita convivir en paz y armonía, al alero de un marco
constitucional donde seamos todos iguales en dignidad y derechos.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS