La calidad de vida en Punta Arenas es muy buena según el reciente Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) 2017, elaborado por el Núcleo de Estudios Metropolitanos de Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).
En ciudades de tamaño intermedio -donde viven más de 50 mil habitantes y menos de 200 mil- Punta Arenas, Castro y Valdivia son las tres con mejor calidad de vida urbana, según la medición presentada el martes pasado.
Entre los factores analizados están las condiciones laborales, ambiente de negocios, condiciones socio-culturales, conectividad y movilidad, salud y medio ambiente y por último vivienda y entorno.
Desde hace unas décadas, Punta Arenas, por sobre muchas otras capitales regionales, alcanzó un tamaño suficientemente atractivo para proyectos de inversión de mayor escala, los que generan encadenamientos productivos y comerciales importantes, sumado a una mayor conectividad. Hay sectores de la actividad económica con gran desarrollo, por ejemplo el notable crecimiento que ha tenido el turismo.
Hoy en Magallanes tenemos proyectos importantísimos que, a veces no somos capaces de percibir y que significan un enorme desafío para jóvenes profesionales que ven más allá de Santiago, metrópolis que por el contrario va perdiendo la capacidad de desarrollar vida familiar.
La capital magallánica ha logrado mantener sus atributos positivos a través del tiempo y, en paralelo, ha podido mejorar en otras variables y somos los propios habitantes de esta región quienes estamos llamados a privilegiar aquellas actividades que nos permiten desarrollarnos satisfactoriamente.
Durante los últimos cinco años, según el ICVU, Punta Arenas ha estado entre las 20 comunas con mejor calidad de vida y desde hace cuatro años dentro de las diez mejores. Hoy si usted quiere llegar a cualquier punto de la ciudad no demorará más de 15 minutos, eso en otro lugar imposible.
Pero sí hay muchos aspectos que debemos mejorar. Por ejemplo, el ítem de condiciones socio-culturales y en ello son nuestras autoridades las llamadas entregarnos aquello. La capital magallánica tiene un teatro que no es utilizado continuamente y son escasos los espectáculos que llegan. También, por errores administrativos, está paralizada la entrega del Centro Cultural a orillas del estrecho, donde jóvenes artistas podrían exponer sus obras.
Si no fuera por el Carnaval de Invierno y el Festival Folklórico en la Patagonia no tendríamos ninguna actividad cultural masiva.
Otro punto negro es el aumento de basurales. Punta Arenas ya no es una ciudad limpia y en ello estamos demostrando una falta de cultura medioambiental.
El vivir en la zona más austral a diario nos lleva a compararnos con nuestros vecinos y el alto costo de vivir en esta bella urbe también es algo a mejorar. Debe haber una mayor retribución de parte del Estado.
A su vez, otro aspecto que hay que cambiar es la atención y la forma de ser. Hasta nuestra emisora llegan reclamos por la mala forma de atender en el comercio, prepotencia de algunos choferes de locomoción colectiva y desgano y falta de compromisos laborales: “El no se puede”, se convierte en una constante y eso es percibido por turistas y personas ajenas a la región. También desgraciadamente vemos a diario agresividad en las calles. Choferes estresados, cuando los tacos vehiculares no existen.
Debemos tener una actitud amigable y ver el vaso medio lleno. No podemos vivir de revanchismos y malas actitudes, porque nadie sabe quién es la otra persona que está siendo testigo, por ejemplo, de un mal trato.
Todas las opiniones son valederas y las descalificaciones en nada contribuyen. Se deben dejar de lado la falta de respeto, por ejemplo con el que piensa distinto. Podemos convivir sanamente. Acá nadie sobra, y al menos hay que tratar de ser felices. La ciudad tiene las herramientas y nosotros somos los encargados de utilizarlas.