Este
viejo dicho hace referencia a que de la misma forma como haces las
cosas, a ti también te lo harán. Esto se traduce, así como se lo
hicieron a Piñera es muy probable que ahora le toque al actual
presidente, Gabriel Boric, abrazar la peligrosa cadena de intolerancia
política. El primero lo recibió del frente amplio; el actual, de la
derecha que viene anunciado posturas desde la elección, fortaleciéndose
con dichos por todos conocidos como los del diputado Diego Schalper,
“hacer oposición con todo” y “atrofiar” el gobierno de Gabriel Boric,
que en el fondo es negarle la sal y el agua al gobierno de turno.
Estos
tipos de comportamiento son inaceptables para cualquier sector y
desgraciadamente aún siguen existiendo en nuestra política nacional. Sin
embargo, es un reflejo de como algunos hacen política en Chile. Llamar a
menguar al gobierno en sus desafíos más importantes, es sin duda
sumamente pernicioso, desleal, mezquino e irresponsable, por así decir
maletero. Desgraciadamente, reconociendo tal cual como son las cosas, el
frente amplio y apruebo dignidad no procedieron muy lealmente con el
gobierno del presidente Piñera en su oportunidad.
Es
innegable que existen necesidades de crear igualdad en el país, es
cierto, de allí lo del estallido social que surgió de la comunidad de
forma espontánea, por mucho que existan algunas teorías conspirativas
acusando que fueron estas colectividades políticas, las que actualmente
gobiernan, las instigadoras. Pero de la conspiración a la realidad, las
posturas como oposición del actual gobierno destacaron por la
persecución constante y la negación a cualquier iniciativa.
Pues
bien, como menciona el dicho “como pecas pagas” ahora les toca a esta
colectividad gobernar y manifiestamente la derecha les declara la guerra
abierta. El resto de los partidos políticos estarán en el medio,
contemplando como esta refriega se desata, marcando posturas para
favorecer al gobierno en lo que se pueda, siendo de oposición en lo que
se debe o simplemente tomando palco, tal como la Senadora Rincón
mencionó: “ como va a sufrir el próximo … y yo tomare palco de abajo”. Y
a pesar de lo inoportuna que puede ser, su reflexión tiene mucha
vigencia pensando en un senado dividido 50/50, que refleja lo difícil
que será la aprobación de la mayoría de los proyectos programados por el
gobierno.
No
obstante, entendamos una cosa, para mantener un país estable se
requiere de todas las fuerzas políticas, se requiere de moderación,
tranquilidad, de diálogo y de acuerdos, dejar de lado nuestros
dogmatismos pragmáticos. La estabilidad es buscar los acuerdos
nacionales necesarios pensando en el país y no en los pequeños intereses
de ciertos grupos.
En
la actualidad, este próspero gobierno necesita trabajar en su programa,
dejémoslos administrar bien el poder y que la gente se sienta
representada por él. Que este asegure que va a cumplir sus promesas, que
sus medidas sean creíbles tanto para sus partidarios como para sus
oponentes. No rumiemos nuestros propios intereses, dejemos atrás el
“cómo pecas pagas” para que este gobierno funcione. Pero por sobre todo
hablemos de democracia, más allá de izquierda, centro o derecha,
pensemos en la patria. No olvidemos señores que sin orden, sin
democracia, sin acuerdos, los países no avanzan y sin república los
países se mueren.
Dejemos
de pensar con lógica de lo que es adecuado, lo que es conveniente, la
posición donde nadie quiere ceder desde su lado político y asimismo del
lado contrario. De esta manera es muy difícil lograr acuerdos
intermedios que les sirvan a todos. Hay que ser pragmático y buscar el
interés general, escarbar los grandes consensos. En otras palabras
conseguir acuerdos, obtener grandes conclusiones porque lo más
beneficioso es para la mayoría.