Recorrer
las calles de Punta Arenas y ver nuestros hoteles, nuestras hostales y
muchos de nuestros principales alojamientos sin turistas y pasajeros da
mucha pena. Porque es precisamente este sector uno de los que más se
había potenciado durante los últimos años. Hoy no pasa por un buen
momento y es muy probable que ello se pueda prolongar por algunas
temporadas. Las noticias para el sector de turismo y viajes del último
mes son muy negativas no solo para nuestra Región de Magallanes, sino
que para el mundo entero. Pese a que en Europa se preparan para la
temporada alta y piensan viajar al menos en vehículo, en Chile con las
altas cifras de Coronavirus en la Región Metropolitana el
panorama está muy difícil, pese que hemos tenido indicadores
comparativos mejores que en otros países. Los gremios del sector turismo
han pedido toda la ayuda posible al Estado por medio del mecanismo del
seguro de desempleo (una muestra significativa es que 100 mil personas
del sector se acogieron a la suspensión del contrato, lo que corresponde
al 22% del total de empleados); también han acudido a los créditos
Covid-19 a través de los bancos comerciales y otros canales de distribución; y adicionalmente a un
plan de reactivación gradual cuando pase la pandemia. Una de las
acciones más interesante para estimular el turismo doméstico sería la
baja del IVA a los servicios turísticos durante algunos años. Hoy la
economía experimenta una profunda recesión y todos los agentes
económicos están preocupados por hacer rendir la caja y mantener sus
negocios a flote. Es de esperar que el plan fiscal implementado por el
ministro Alejandro Briones y la línea de crédito del FMI sean inyectados
con urgencia y de manera eficiente. Y lo más importante, ojalá que las
numerosas medidas de apoyo den los resultados que todos esperamos.