Mucha
gente opina que Antártica es el continente del futuro y por lo mismo es
importante preservarlo para las futuras generaciones. Una
contextualización simple de la Antártica es que rodea el Polo Sur, es
más grande que Europa y casi el doble de Australia; tiene 14 millones de
km2, la mayor parte está cubierta por hielo de 1,6 Kilómetros de grosor
promedio, la temperatura más baja registrada en la Tierra se midió en
1983 en la Base Vostok de Antártica y fue de -89.2 ºC (-128,6 ºF).
Además, cerca del 90% del hielo mundial se encuentra en la Antártica y
se considera el desierto más grande del mundo, ya que la pluviometría es
extremadamente baja.
Así
de especial es el continente blanco, por lo que sin duda hay que
cuidarlo y al mismo tiempo se puede desarrollar una actividad que
resulte sustentable, como es el turismo antártico. Actualmente este se
realiza en tres modalidades:
1.
Cien
por ciento marítimo de tres formas; cruceros de más de 500 Pasajeros
que NO hacen desembarcos en el continente, cruceros de menos de 500
pasajeros que SÍ hacen desembarcos, y yates que recorren la zona.
2.
Aerocruceros que ofrecen una combinación de cruce en avión desde Punta Arenas
a Isla Rey Jorge, donde luego se embarcan en yate u otro, los esperan para
excursionar en los alrededores de la península.
3.
Cien por ciento avión, estos viajes conectan Chile con Antártica y se
dividen en programas de full
day u overnight a Isla Rey Jorge, viajes hacia el interior del
continente y sobrevuelos (que
no aterrizan en el continente).
En
la temporada 2019/2020 se registraron alrededor de 74.000 visitantes en
todas estas modalidades combinadas. Aproximadamente 50.000 pusieron un
pie en Antártica y los restantes la vieron desde un barco o desde un
avión. Aquellos pasajeros que desembarcan lo hacen mayoritariamente solo
por un par de horas, por lo que no están en el continente antártico más
de 24 hrs. durante todo su viaje.
En
el contexto turístico mundial, si consideramos que por ejemplo solo la
ciudad de París, en Francia, recibe 34 millones de turistas al año,
quienes visitan Antártica representan el 0,0021% de este número. Con
este dato, es fácil ver que el turismo antártico está lejos de ser
masivo.
Por
otro lado, los operadores turísticos antárticos reunidos
mayoritariamente en IAATO, que es la Asociación Internacional de
Operadores Antárticos, se autoimponen altos estándares de operación para
tener el menor impacto posible sobre el ecosistema en cada operación.
¡Es
cierto! El interés por visitar Antártica aumenta cada año y junto con
ello aumentan también las regulaciones. La ubicación remota, las
dificultades climáticas y logísticas que dificultan su acceso y generan
un alto costo, lo que también son barreras que restringen y controlan el
número de visitantes.
Actualmente
existen cinco lugares en el mundo considerados “puertas de entrada” a
Antártica, y son Ciudad del Cabo (Sudáfrica), Hobart (Australia),
Christchurch (Nueva Zelanda), Ushuaia (Argentina) y Punta Arenas
(Chile). Hoy en día la ciudad de Puerto Williams también emerge
tímidamente como otra opción chilena; sin embargo, teniendo dos accesos a
Antártica y contando con la mayor cercanía de todas las puertas de
entrada, Chile no genera más del 8% del volumen de turismo al continente
blanco, mientras que nuestros vecinos en Argentina generan casi el 72%.
Aquí
tenemos una gran oportunidad como región para generar muchísimo
desarrollo socioeconómico; toda la cadena logística es muy relevante y
muchísimo más compleja que otros tipos de turismo, aquí se abren grandes
oportunidades para abastecimiento, generación de empleo, servicios de
conexión y muchos otros.
En
este marco, el desarrollo de actividades privadas chilenas en Antártica
también contribuye a generar soberanía. Es necesario fortalecer la
oferta de servicios desde nuestro país. La comunidad de operadores
antárticos internacionales ofrece un turismo controlado y de alto
estándar de seguridad.
Como
dijo Paracelso, “conocer es amar” y es muy importante que la gente
tenga la posibilidad de conocer Antártica. Cada visitante es un
“embajador” que nos ayuda a todos a generar conciencia sobre la
importancia que tiene este incomparable lugar para la humanidad.
¡Sigamos
desarrollando un turismo antártico responsable! Marquemos con esto la
presencia de nuestro país y de nuestra región mostrando al mundo que la
Antártica se puede visitar y cuidar al mismo tiempo.