De
la pandemia hay pocas certezas, entre esas está que nuestra Región de
Magallanes y Antártica Chilena saldrá más pobre, con más desempleo -pese
a que las cifras en el último tiempo han mejorado respecto de 2020- y
con más problemas para recuperarse. Esto tardará varios años, varias
temporadas, si es que volvemos a una región parecida a la que éramos
antes del 18 de octubre de 2019. Pese a las grandes intenciones y de que
buena parte de nuestro comercio local está recuperando más nivel de
actividad; por la heterogeneidad geográfica y de densidad poblacional de
nuestro país esa mayor flexibilidad dependerá mucho de lo que ocurra en
otras zonas, porque Magallanes sigue siendo muy dependiente de
Santiago. Nuestra región depende mucho del Estado y si el país no está
bien, será difícil para nosotros también recuperarnos. Se perdieron
muchos puestos de trabajo y con el creciente aumento de migrantes, hay
una cifra oculta que no se conoce y que nos atemoriza a todos porque ya
los vemos instalados en las principales plazas y parques de las grandes
urbes de nuestro país. ¿Y qué pasará cuando los veamos en el bandejón
central de Avenida Bulnes o Avenida España? O incluso en nuestra Plaza
de Armas. Es probable que el plan de salvataje que se implementa no
alcance para todos. Los sectores más afectados con esta crisis económica
y social han sido el comercio, el turismo, la construcción, el
transporte y los servicios de alojamiento y servicios de comida. Los
analistas entienden que esas cifras podrían profundizarse si en los
próximos meses no mejora el manejo
económico del mandato de Gabriel Boric. Algunos admiten que puede haber
un salto rápido en el corto plazo y, después, una meseta más difícil de
sortear. El impacto económico del Coronavirus y la invasión de Rusia a
Ucrania -desde hace un año- es tremendo, inimaginable. Más aún en los
emprendedores y más en un país que ya venía resentido desde el 18 de
octubre de 2019 ¡Se nos vienen años de recesión!… Y de continuas alzas
de precios.