Competencias parentales

Las competencias parentales son todas aquellas habilidades destinadas a cuidar, proteger y educar a los hijos y asegurarles un desarrollo sano. Si bien es cierto todos de una u otra forma estamos conscientes de esto, existe un experimento clásico en psicología que puede dar mucha luz al respecto. Harry Harlow, un psicólogo norteamericano, en el siglo pasado decidió realizar su estudio con bebés primates. El cual bajo los estándares éticos actuales probablemente no se podría realizar. El
experimento en su primera parte consistió en lo siguiente: los monitos
permanecían en una jaula con dos madres artificiales. Una de ella
s
era de alambre, la cual proporcionaba toda la comida necesaria en una
mamadera. La otra madre artificial era de felpa y no brindaba ningún
alimento. Lo primero que se observó
fue el hecho de que los
monos solo pasaban el tiempo necesario para comer con la madre de
alambre y todo el resto del tiempo lo pasaban con la de felpa. Parecía
que los monos satisfacían una necesidad de cuidado, afecto y protección
con la madre de felpa. Posteriormente, cuando se introdujo un estímulo
amenazante a la jaula, los monos corrían hacia la madre de felpa en
busca de ayuda y de cuidado. A la par se pu
do
apreciar que un grupo de estos monos, luego que habían pasado varios
meses sin volver a la jaula donde habían sido criados, al regresar iban
a toda velocidad hacia la madre de felpa, demostrándole intenso cariño.
Por otra parte, en el experimento se utilizó otro grupo de primates. El que se crió
en ausencia de cualquier tipo de madre, ya fuese artificial o real.
Cuando este grupo de monos crecieron, fueron insertados en una jaul
a
con la madre de felpa. Estos monos no interactuaron con la figura de
felpa más allá de una exploración. En cuanto se ingresó a la jaula un
estímulo amenazante, los monos en lugar de refugiarse y buscar ayuda y
cuidado en la madre de felpa, corrieron hacia un rincón desconsolados,
dando gritos y haciendo pataletas.
De este experimento se concluyó que en los seres humanos la ausencia de figuras significativas en las primeras etapas de la vida genera dificultades importantes en el establecimiento de vínculos afectivos. Diferentes estudios en el ámbito de la etología (estudio del comportamiento animal) y en la neurociencia han
proporcionado muchísima información para que no quepa duda que la
maduración del cerebro y del sistema nervioso de los niños
depende del cariño, la estimulación y los cuidados que reciben del mundo adulto,
en especial de sus padres. Esto tiene tanta relevancia que cuando esto
no ocurre, existe un enorme riesgo de daño de las diferentes funciones
mentales necesarias para asegurar el aprendizaje, una adaptación sana al
entorno y la participación en relaciones interpersonales afectivas
basadas en el respeto.
En
consideración a la relevancia de esta temática, en los siguientes
comentarios se entregaran herramientas destinadas a mejorar las
competencias parentales.

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