Comunidades escolares: donde la vida es cooperación

“La
vida es cooperación”; por una extraña razón o motivos que desconozco,
la expresión citada quedó grabada e hizo eco en la mente de un niño de
no más de seis años y que fue replicada acertadamente en variadas
oportunidades. Probablemente la escuchó en algún medio de comunicación o
derechamente de algún mayor que la pronunció en un momento específico y
aprovecho la oportunidad de compartirla para rescatar su sentido más
simple y al mismo tiempo más profundo, aplicándola al ámbito escolar.

Es
aquí, en las escuelas, patios, aulas y pasillos donde el sentido de
comunidad cobra un inmenso valor; donde sus espacios son el escenario de
la formación de niñas, niños y adolescentes.

Desde
su ingreso cada mañana a este segundo hogar, y posteriormente, cuando
desarrollan sus diferentes actividades de aprendizaje, cada día, alumnas
y alumnos, tienen la oportunidad de encontrar en este lugar, un
ambiente propicio para recibir las enseñanzas.

Salas,
espacios de estudio y recreación esperan en cada jornada a sus
ocupantes de la mejor manera, con preocupación, esfuerzo y cariño, hacen
posible que las escuelas sean el lugar propicio para la formación y
educación. Nada es casualidad ni por arte de magia, existen personas que
dedican gran parte de sus vidas a que esto sea posible.

Pero
la educación no termina ahí, porque existen otras tareas y funciones
que son abordadas por otras especialidades, donde desde sus áreas,
contribuyen a ir completando este proceso apoyando la labor docente.

El
inicio de este mes, hace tan solo algunos días, se conmemoró el Día del
Asistente de la Educación, instituido en 1993, como una forma de
resaltar el aporte fundamental que realizan las y los funcionarios
asistentes al proceso educacional en cada establecimiento de nuestro
país.

Su
trabajo y dedicación resultan fundamentales para el desarrollo y avance
de la educación y de los procesos formativos. Su rol es esencial en
trabajo diario que llevan adelante las y los educadores. Desde sus
funciones, aportan ese grano de arena necesario para consolidar los
objetivos propuestos en los proyectos educacionales donde el centro está
en nuestras futuras generaciones.

Muchas
veces silencioso o casi anónimo, la importancia de la labor de las y
los asistentes de la educación no deja a nadie indiferente, terminan
sobrando los motivos para reconocer y homenajearlos, tal como
seguramente harán las comunidades escolares durante estos días.

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