El
debate entre los candidatos a Alcalde de la Ilustre Municipalidad de
Punta Arenas, estuvo con gusto a poco, parecían más que candidatos un
Club de Tobys o de Cortapalos, viviendo en el mundo del Hay…que. O sea,
una vez más confrontando la realidad con las utopías, donde por cierto,
en el corto plazo siempre ganan las utopías, hasta el momento en que
éstas se confrontan con la realidad, entonces la situación se invierte y
sobreviene la frustración. Las primarias sepultaron las posibilidades
de un buen administrador, pero en las actuales circunstancias mal
candidato, Juan Morano Cornejo, que no logró persuadir entre consignas,
promesas y una gran cuota de demagogia, porque nada de lo que se dice
en ese contexto tiene sentido, allí no hay espacio para una propuesta
seria, y el resultado de las primarias se transformó casi en una
invitación a quedarse en casa.
¿Cómo
es posible que en el debate se haga de consuno una buena evaluación de
las camionetas de seguridad?, en la ciudad con menos delincuencia en
Chile, donde no proliferan delitos violentos. Nadie se atrevió a
cuestionar con cifras y antecedentes informaciones falsas, importando
una falsa sensación de inseguridad a nuestra ciudad.
Todos
sumándose a la critica falta de infraestructura deportiva cuando nunca
nuestra ciudad había tenido tanta y con tan malos resultados. Por
cierto, se reiteraron los ofertones de una educación gratuita y de
calidad, sin cifras, sin antecedentes, sin confrontar la realidad, los
porfiados números con sus dichos, bastaba con que se hubieran dado una
vueltecita por la Escuela Prat, u otras en que la mala gestión se
evidencia en no haber hecho un ajuste oportuno y la necesaria fusión de
establecimientos educacionales, los cuales se traspasaran con las cifras
de matrícula más bajas en la historia de nuestra ciudad.
Los déficit en el pago de imposiciones previsionales de los trabajadores por los periodos más prolongados
en la historia de la Cormupa, por cierto nadie confrontó las cifras de
la pasada Administración con datos fidedignos, sino que se formulan solo
acusaciones al voleo, inconsistentes y sin datos concretos.
En
definitiva, asistimos a un espectáculo de circo pobre donde el único
Maestro de Ceremonias, fue el alcalde Claudio Radonich, que demostró sus
evidentes condiciones políticas que explican como pudo domesticar a un
pasivo Concejo Municipal, durante cuatro años, con un dedo y le sobra.
Faltan
escasos días para las elecciones y es patético el nivel exhibido, los
ciudadanos merecen algo más, compromiso, estudio, aplicación, análisis
comparativo, autocritica, quienes enarbolan banderas como la denominada
deuda histórica del Magisterio, debieran leer los fallos judiciales, el
debate parlamentario, no sumarse al coro de promesas que sólo generarán
falsas expectativas.
El
próximo traspaso al Servicio Local de Educación, amerita un mayor
esfuerzo, mayor capacidad de gestión y transparencia, explicar cuáles
serán los estamentos, grados asignados, condiciones de acceso, limites a
los derechos adquiridos, mal que mal los defensores de la reforma les
dijeron a los dirigentes sindicales a la cara, en su oportunidad, que al
menos un treinta por ciento enfrentaría la cesantía y sería objeto de
un ajuste necesario para consolidar el sistema. Es cosa de preguntar,
investigar y ver como ha sido la suerte de los trabajadores y cuál es el
estado de los nuevos Servicios Locales de Educación, no se ven allí
profesores felices, ni asistentes de la educación, ni administrativos
celebrando, porque ese engendro no tiene novedad alguna, fue sacado del
baúl de las nostalgias, improvisadamente, para cumplir una promesa de
campaña, un proceso pleno de consignas, desinformación y demagogia que
olvidó del todo que la educación no es sólo altruismo y buenas
intenciones sino también una actividad económica, que obliga a gestionar
y aplicar la mano dura hasta que duela. Por eso el debate alcaldicio
dejo gusto a poco, especulaciones, generalidades y una inexcusable falta
de contenido y de realismo.