“Salvar
el pellejo” es sin duda el lema actual de nuestro escudo nacional. A
nadie le importa nada de nada, el país se cae a pedazos y la marea
revolucionaria se apodera de él cada día más, pero todos los actores de
este drama compiten en cual miente más, porque al final se impondrá eso,
la mentira, ¿a quién le importa la verdad? Hace pocos días el exministro Jaime Mañalich
dijo claramente en TV que la “inmunidad de rebaño no va a llegar a fin
de Junio, sino que recién en Septiembre podría haber una baja de
contagios”. La semana recién pasada se oficializó la postergación de las
elecciones de abril, y ya se habla y el propio ministro de salud no lo
niega, que es muy difícil que la situación sanitaria mejore
sustancialmente a mediados de mayo, ¿entonces? ¿Usted cree que estas reformas constitucionales a la rápida son gratis? Dos de las vacunas Covid-19
acaban de empezar a ser bloqueadas en otros países, se evidencia que
todo el plan mundial de vacunación no es sino un gigantesco experimento,
y en Chile mismo no funciona. Más del 80% del país formalmente
encerrado, y vamos para el 100, Punta Arenas ya se encamina, Natales
antes. Sin
embargo la movilidad en la Región Metropolitana y el resto de Chile
apenas se ha reducido una cuarta parte, no hay controles de ninguna
especie, las calles llenas de ambulantes, la gente tiene que comer
mientras miles de establecimientos cerrados y muchos para siempre. Pero
economistas de adorno hablan en programas de los mejores indicadores
para el segundo semestre… Las
campañas suspendidas, mientras la clase política sigue haciendo de las
suyas, “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, es que siempre ha sido
así, conservar los cargos de poder a toda costa. Pretendiendo ser un
país serio, sufriendo una revolución que no se quiere reconocer, con un
derrumbe institucional, no solo de la constitución, un parlamentarismo
de facto contrario a toda norma, y seguimos jugando a la normalidad
democrática, ¡¿tan hipócritas y cobardes somos como pueblo?! Nos
engañamos nosotros mismos, mejor no ver las realidades. En
ya más de un año de pandemia el crimen organizado se desató en nuestro
país, millones de desempleados que solo tratan como dije al comienzo, de
“salvar el pellejo”, y los no desempleados también, cualquier cosa por
salvarse. Perdimos el territorio de la Araucanía, y a nadie le importa.
Ni hablar de la corrupción, ese mal tan propio del barrio
latinoamericano al cual volvimos de golpe y porrazo, en que todo se
consigue con coima y favores, a todo nivel y sin miedo a ser pillado. Y
la corrupción, crimen organizado, criminales y terroristas extranjeros y
locales, mas esta revolución del socialismo del siglo XXI, la del
próximo “Estado social de derechos” a que aspira toda nuestra izquierda y
se resigna la derechita cobarde de “socialcristianos” y
“socialdemócratas”, y cualquier otro mote que haya que ponerse, son una
mezcla explosiva que no se mantendrá solo en estado de latencia, así
tome años la reacción. Las enfermedades y afecciones mentales y sicológicas están desatadas pero claro, no son Covid,
será problema del próximo gobierno, otro más, y como aspiran el próximo
gobierno esté más alineado aun, que este con la ONU el globalismo y el
progresismo, pues no importa, mentir es necesario para la revolución, el
fin justifica los medios una vez más. Hace tiempo descubrí a la gente
de nuestro país le gusta que le mientan y la engañen. Como con la fase
3, solo duró un mes, lo que iba a durar la campaña. No nos daremos
cuenta cuando volvamos a cuarentena también en esta ciudad, los
restaurantes ya no pueden estar en la calle con este clima. Se
equivocaron en la estrategia, se debió compatibilizar la salud con el
trabajo y se podía, pero nuestra crisis no es sanitaria, es política, es
cultural, pero sobre todo, es una crisis moral. Las aves rapaces
sobrevuelan este gigantesco caos humano, otro 10%, impuesto o
expropiación a los “súper ricos” apoyado por la ONU que después pasa a
ser impuesto al patrimonio porque así la riqueza de unos pocos se
transforma en pobreza de muchos, de eso se trata, de sobrevivir con una
“Renta básica universal” que pronto se transforme en “renta única
universal”. Fin de la desigualdad, Dios Estado social nos cuidará a
todos, queramos o no.