Conductas violentistas y educación al interior de los hogares

Los recientes hechos violentistas, protagonizados en su mayoría por menores de edad nos viene a poner en tela de juicio muchos aspectos fundamentales. El alto consumo de drogas y alcohol hoy es transversal. Da pena, pero la realidad es así. Y Magallanes no está al margen de lo que está pasando. El consumo ya no es exclusivo de un grupo social. El problema parte por la casa y en ello los padres somos los primeros llamados a estar atentos y educar, desde la temprana edad. Mientras más involucrados, aumentan las posibilidades de apoyar a tiempo en este camino de conocimiento y exposición a nuevas experiencias que tienen los jóvenes. No hay mejor enseñanza que la que parte por casa y ahí el esfuerzo nuestro debe redoblarse. Pero también podemos contar con la colaboración de los colegios. En la medida en que toda la comunidad escolar esté involucrada en esta causa, entregando información y herramientas de prevención, en vez de castigos o expulsión, mejor será la conducta que tendrán los jóvenes ante el consumo de sustancias. En diversos estudios realizados hace unos meses se reveló que el alcohol “es fácil conseguirlo para un menor de 18 años”, “se pasa mejor con alcohol”, “como que se transforma la gente”, “mientras más lo prohíben, más ganas de hacerlo”. Algunos de los encuestados dicen que “está bien tomar controlado y a conciencia y después asumir consecuencias, saber los riesgos”. Esas respuestas llenan de preocupación por eso como padres debemos estar alerta.

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