Según
las estadísticas de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito,
entre los años 2000 al 2020, es decir en dos décadas, en la Región de
Magallanes se registraron un total de 17 mil 341 accidentes de tránsito;
vale decir, un promedio anual de 825 siniestros. En tanto, la cifra de
fallecidos en dicho periodo producto de estos accidentes alcanzó las 338
víctimas, con un promedio anual de 16 personas muertas. Lamentablemente
en estos accidentes de tránsito un gran porcentaje tuvo como origen la
conducción en estado de ebriedad y bien bajo los efectos del alcohol.
Sin duda conducir en estado de ebriedad en nuestro país, y
específicamente en nuestra ciudad, se ha vuelto el “pan nuestro de cada
día”, delito que, tal como dijimos, ha cobrado centenares de vidas y ha
dejado a otras tantas personas con severas secuelas por el resto de su
existencia, todo gracias a conductores irresponsables que son un peligro
constante, tantos para peatones u otros conductores. Recordemos que en
2009 la comunidad se empezó a manifestar para que la conducción en
estado de ebriedad o bajo los efectos del alcohol tuviera mayores
sanciones y que se considerara un delito grave, terminando así con la
sensación de impunidad para los autores de estos hechos, muchos de ellos
incluso sin licencia de conducir. La historia recuerda que en 2013
diversas bancadas presentaron en el Congreso mociones parlamentarias,
las que lamentablemente no prosperaron por diferencias entre la Cámara
de Diputados y el Senado. Afortunadamente luego de un mensaje
presidencial en mayo de 2014 se consensuó un proyecto único, que culminó
en la actual Ley N° 20.770, que modifica la Ley del Tránsito en lo
referente al delito de manejo en estado de ebriedad causando lesiones
graves, gravísimas o con resultado de muerte. Texto legal conocido como
Ley Emilia, en recuerdo de la menor fallecida en trágicas
circunstancias. Cuando uno revisa los medios de comunicación de
circulación en la Región de Magallanes, las noticias dan cuenta de un
sinnúmero de accidentes de tránsito, en donde muchos de ellos son
gatillados por conductores irresponsables que estaban conduciendo en
estado de ebriedad, dejando como resultado víctimas fatales, graves
lesiones y daños a la propiedad pública y privada. Nos preguntamos, qué
hacer con estos “delincuentes del volante” que son un peligro permanente
a cualquier hora del día y en cualquier calle, avenida o pasaje de la
ciudad, que a pesar de la existencia de una ley que sanciona esta
conducta este delito no se ha detenido y, muy por el contrario, las
estadísticas indican una constante en el accionar de quienes no dudan en
ponerse detrás de un volante estando en estado de ebriedad. Solo el fin
de semana en la ciudad de Punta Arenas se registraron varios accidentes
de tránsito que dejaron millonarios daños, por lo que el alcalde
anunció demandas contra los responsables: pero más allá de los daños y
de los montos involucrados, aquí se debe encender una luz de alerta por
lo que estamos viviendo día a día. Para algunos analistas, las penas por
este delito en manejo en estado de ebriedad quizás no son suficientes,
por lo que deben tener una revisión. Es aquí en donde los parlamentarios
pueden jugar un rol importante en el Congreso Nacional para implementar
sanciones ejemplificadoras, de modo que estos sujetos al menos lo
piensen antes de subirse a un auto poniendo en riesgo la vida de las
personas.