De
verdad no es posible que alguien, menos aún una autoridad pretenda
burdamente tomarle el pelo a la gente, que pretenda hacer creer a las
personas que la culpa de los incendios forestales la tienen los conejos,
lo mínimo que uno espera de una autoridad es una explicación seria,
sobre todo cuando se trata de acontecimientos graves que perjudican y
dañan a gran parte del territorio nacional y que afectan a las personas;
y, ¿Qué nos dicen? Que los culpables de la propagación del fuego son
los conejos, porque a juicio de la autoridad, de un Ministro de Estado,
los conejos se encienden y llevan en sus colas el fuego corriendo por
más de un kilómetro a un lugar sin fuego que por eso se enciende. La
verdad es que no le creo, es más, lo considero una tomadura de pelo a la
gente; pero, suponiendo que fuera cierto, lo importante no sería si los
conejos llevan o no el fuego de un paraje a otro, sino quien encendió
el fuego que terminó por quemar a los conejos transportadores y
seguramente la respuesta no va a diferir de lo que toda la gente piensa y
de lo que se ha visto e incluso reconocido por algún grupo, es decir,
que nos encontramos frente a una acción terrorista y planificada para
generar temor en la población en donde se producen la mayoría de los
incendios, forzar a la gente y a las empresas a retirarse de esos
lugares e incluso intentar eventualmente arrancar algún tipo de decisión
a la autoridad. No importa si uno o más conejos trasladaron el fuego
por temor precisamente a morir quemados ellos mismos, lo que importa es
encontrar y castigar a quienes encendieron el fuego que quemó a esos
conejos, no se trata de conejos pirómanos, sino de humanos que
encendieron el bosque en el que podrían haber estado los conejos y es a
esos individuos pertenecientes a la especie humana a los que se debe
encontrar y castigar, porque hasta donde he podido saber, los conejos no
se encienden por combustión espontánea.
En
todo caso, si la autoridad cree la tesis de los conejos, al punto de
haber sido expuesta en noticias de carácter nacional por un Ministro de
Estado, debería obrar en consecuencia, es decir, se podría crear el
subsidio a la compra y entrenamiento de perros de caza de conejos,
además, teniendo en consideración que conforme a las disposiciones de la
Ley de Caza y su Reglamento Complementario, los conejos son especies
introducidas
y consideradas dañinas, que por lo mismo pueden ser cazadas en todo
tiempo y lugar, sin límite de piezas, también sería consecuente
establecer el Bono Conejo para la prevención de incendios forestales y
pagar una buena cantidad de dinero por par de orejas o por la cola de
conejos, establecer un incentivo para la implementación de la industria
peletera del conejo y desde luego para la industria gastronómica que
desee especializarse en comida de conejo, por supuesto declarar a la
caza del conejo como deporte nacional y subsidiar el precio de las armas
y municiones aptas para la caza menor, sobre todo para la caza de
conejos y considerar en los planes educacionales talleres para la
fabricación de huachis y de artesanía con piel de conejo y programas de
televisión que enseñen a cocinar conejos en escabeche y dar recetas a
las dueñas de casa sobre la materia, eso sería obrar en consecuencia.
Desde luego que si nada de eso se hace, es porque ni la propia autoridad
cree en la explicación del Ministro, como tampoco lo hace la opinión
pública ni los animalistas, no he visto hasta el momento que se hayan
organizado grupos rescatistas de conejos, que se haya hecho alguna funa a
los incendiarios de bosques que con esos incendios queman a los conejos
ni nada por el estilo, es decir, parece que nadie cree en semejante
explicación.
Todo
el país está claro que los incendiarios no son seres de cuatro patas,
sino que se movilizan sobre dos pies; y, que lo necesario es
investigarlos, seguirlos, aprenderlos, juzgarlos y condenarlos por el
grave daño que con su actuar generan en el país; y, si realizan una
huelga de hambre, darles una dieta en base a carne de conejos para
preservar su existencia y que cumplan su condena.
Conejos … por favor …