Conejos y otros animales

Podría
escribir una fábula de este siglo, muy lejano, en todo caso, de Esopo,
uno de los más conocidos escritores de este tipo de escrito educativo,
formativo y otros atributos moralistas.

Por
ejemplo, señalar que en las regiones arrasadas por incendios forestales
INTENCIONALES, se habría formado una “Coordinadora de Animales
Incendiarios”, CAIN, liderada por conejos autóctonos, de acuerdo a la
visión de un señor que oficia de Ministro de la Vivienda, desmentido
casi a gritos por su jefatura.

Esta
CAIN operaría, veloz y clandestinamente, en los Montes de aquellas
regiones donde la tragedia cobró vidas humanas, centenares de personas
quemadas gravemente; en las que ardieron viviendas, galpones,
maquinarias de todo tipo y hubo miles de personas evacuadas ante el
avance de las llamas que destruyeron todo a su paso, haciendo cenizas el
aparato productivo y la flora, chilena e importada.

La
CAIN sería la responsable de provocar esos siniestros que fueron
condenados duramente, siguiendo con la fábula, por otros animales
silvestres como liebres, pudúes, ratones de campo, entre otros que
apenas lograron sobrevivir a las llamas. Esas accio
nes
tampoco fueron secundadas por equinos, vacunos, ovinos, perros, gatos
ni gallinas, a los cuales el fuego les gusta en la temporada otoño –
invierno, cuando en las casas de sus dueños son acogidos, con los
debidos distingos, y alimentados con lo que pudo guardarse en bodegas o
graneros.

Pero
los “conejos incendiarios” hicieron de las suyas, en numerosos actos de
rebeldía, porque la hierba y los pastos no eran repartidos como se
debía, es decir, “a cada uno según sus necesidades”, y se cansaron de
ser cazados, correteados, por perros y los humanos que, después de
retirarles las municiones de las escopetas de los cazadores, son
cocinados y consumidos bien aliñados y con una copita de vino pipeño de
Quillón de una viña que salvó sus bodegas de los incendios, a Dios
gracias y a los bomberos, a los brigadistas de CONAF, a los uniformados.

Por
ahora, la CAIN se ha replegado, escurriéndose, para evitar ser
notificados de las acciones en su contra, contenidas en más de una
querella criminal oficial presentada “contra todos aquellos que resulten
responsables”.

Moraleja
de esta fábula: primero, no hay enemigo chico, porque los de cuatro
patas son tan o más peligrosos que los de dos; segundo, no hay que
abandonar alcohol gel en medio de los bosques; tercero, no hay que tomar
vacaciones muy largas cuando se es ministro o canciller o presidente,
y, menos aún, retomarlas cuando una emergencia, como los dantescos
incendios que siguen arrasando nuestros campos y bosques, aún siguen sin
ser completamente controlados.

Y
ha llegado un manifiesto de la CAIN que pide libertad para los conejos
presos, acusados, injustamente por los humanos, de piromanía criminal, y
hace presente que la justicia cunícola, o s
ea la de los conejos y otros animales adheridos a esa causa, sabe distinguir a sus enemigos.

Finalmente,
dejo expresa constancia que siempre será mejor sonreír que llorar…
aunque Chile nos duela, no sólo por los incendios sino que también por
el aumento de los asesinatos a manos de sicarios, la inseguridad, el
narcoterrorismo, la inflación, la delincuencia cada día más audaz, las
volteretas, las mentiras, las promesas incumplidas y hasta por el
despilfarro de la plata destinada a enrejar el ruinoso hospital clínico
de Punta Arenas, abandonado hace más de diez años y del cual recuerdo
unos dibujitos bien bonitos y unas promesas tan lindas que, cuando las
escuché, casi se me cayó un par de lágrimas.-

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS