Confianza versus desconfianza

“La
educación alimenta la confianza. La confianza alimenta la esperanza. La
esperanza alimenta la paz”. Confucio, filósofo chino (551 – 479 a.C.)

Confianza
versus desconfianza. ¿Cuál prima hoy? ¿Cuál? Difícil respuesta, nada
clara, para nada. No pocas veces como profesor me he referido a la
confianza de manera explícita; por ejemplo, a modo de motivación, por
ende, siempre he procurado crear, no solo en el aula, un clima natural
de confianza. Es así como tanto la comunicación verbal como la no verbal
se complementan, se cruzan y crean laboriosamente un tejido de
confianzas mutuas.

Así arengué en una ocasión a mis circunstanciales estudiantes:

Desde
la confianza a la des-confianza. Es preciso, es necesario ganarle
terreno a la desconfianza; no es posible que la des-confianza acorrale a
la confianza.

¿Cómo
hacer? Fortaleciendo la confianza en sí mismo, pues así se extenderá a
los demás, así crecerá la confianza en los demás, en ti, en usted, en
él, en ella, en vosotros, en vosotras, en ustedes, en ellos, en ellas. Y
debe ser en todos los ámbitos, además.

Y
la tarea no es para un lunes, es para ¡ya! Mostrando, demostrando
seguridad, cercanía, afecto, aprecio, estima, cariño, amor; siendo
atentos, proactivos, afables, empáticos, expresivos con la palabra, con
los gestos.

Así,
el individualismo no nos conducirá finalmente a un mejor destino; la
fraternidad, el compañerismo, la familia, el equipo, sí nos pueden
ayudar a conseguir el propósito mayor: ser mejores, ser mayores, ser más
grandes, ser más altos. Y así debemos comenzar. Es vano esperar.

¿Sabes
el nombre del portero, del suplementero, del almacenero, de la auxiliar
de servicio, del gásfiter, del técnico en estufas, de la asistente de
la carrera, del guardia, del conserje,…?

¿Saludas
con un buenos días al chofer del microbús, al carabinero, al mozo, a la
nana, al vendedor de frutas de la esquina, al cajero, a…?

¿Les das las gracias al cajero, a la cajera, al chofer, a los niños, a tu profesor, a tu profesora, a…?

¡El
lunes comenzamos! ¿Les parece? No es malo tender una mano, y quizás,
las dos. Así también construimos confianza, pasito a pasito, despacito.

En
mi opinión, la confianza no se negocia, no es de mercado, no se compra,
no se vende, no se arrienda. ¿Qué, entonces? Se construye, se edifica,
se labra, paso a paso, se gana. Así como se logra, se pierde, y basta
solo un paso mal dado, basta una palabra, un gesto, y ¡ya!, de lo
conseguido a lo malogrado, de pronto, nada. El camino de reversa es
difícil.

Lo
dije, se los he dicho a mis estudiantes, confianza y fe se semejan, mas
no son iguales. Mientras más fe tengan, más confianza habrán de tener,
menos miedo habrán de tener.

No pierdan la fe… no la pierdan.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS