Se
sabe que los conflictos o discusiones afectan tanto la salud física
como mental. Una clara evidencia de ello es sentirse físicamente
agotados posterior a estos. Por otra parte, se sabe que las emociones
negativas interfieren en los hábitos saludables e incluso afectan la
inmunidad, es decir, la resistencia que las personas tienen frente a
las enfermedades.
Aparte
del daño interno que se genera en las personas que están en permanente
conflicto o discusiones, se deterioran las relaciones con los otros.
Se ha encontrado evidencia científicas de que las personas con más
conexiones o vínculos sociales también tienden a tener más conductas
saludables (como no fumar o beber) y emociones más positivas.
En
psicología existe una afirmación que puede ayudar muchísimo para
facilitar la comunicación y el entendimiento entre las personas, y esta
es la siguiente: “el mapa no es lo mismo que el territorio”. El
territorio es lo objetivo, es la realidad externa o los hechos, es lo
que es. Dicho de otro modo: es la información que las personas captan
mediante sus sentidos. En cambio el mapa es la representación mental. Es
decir, es lo que la persona cree, piensa o interpreta de la realidad
objetiva o del territorio.
El
que despidan a una persona del trabajo es un hecho. Es decir, es el
territorio, esto es una realidad objetiva o externa. La interpretación
que esa persona hace de la situación no tiene por qué coincidir con la
de otras personas, y esto es el mapa. Según el mapa mental de cada uno,
ese mismo hecho puede verse como una oportunidad de encontrar algo
mejor, de emprender. Otra persona puede interpretarlo como un auténtico
desastre e incluso puede llegar a creer que nunca más va a encontrar
trabajo. Otro ejemplo es el siguiente: si alguien ve una araña, puede
ser que le dé pánico, especialmente si
tiene fobias a las arañas. Sin embargo, para otra persona la araña
puede generarle una sensación agradable o positiva, si es un
entomólogo, es decir si es un científico que estudia los insectos y
más si es un especialista en arácnidos.
Es
por eso que frente a distintas situaciones, palabras, ruidos, imágenes,
cada persona les dará su propia interpretación según sus propias
vivencias, recuerdos, experiencias. Es esto lo que va a determinar cómo
cada persona responda a esos estímulos, llevándola a una determinada
forma de solucionar o de hacer las cosas, o de reaccionar, pensar y
sentir.
Para relacionarse de forma más positiva y enriquecedora con los otros hay que aceptar que cada uno ve, oye, siente,
percibe y juzga la realidad desde su propio prisma. Es decir, desde su
propio mapa. La reflexión anterior nos invita a pensar en lo absurdo que
es discutir para ver quién tiene la razón. Cuando cada uno tiene su
propia verdad (o su propio mapa mental). Por ello, en cualquier
discusión (dentro de lo posible) el objetivo debe ser buscar el acuerdo
común y no afanarse en buscar quién sale victorioso.