El año 2019 quedó en el pasado y ya debemos estar con la mente puesta en todos los desafíos que deberemos enfrentar este 2020. Dado que la industria turística genera a nivel global ingresos por más de 8 billones de dólares, y gran cantidad de puestos de trabajo, uno de los desafíos de gran relevancia es el desarrollo del turismo regional.
Más allá de algunas ideas “locas” o poco sustantivas de una otrora autoridad regional como incluir al pingüino en el escudo nacional y considerando que este año expirará la Estrategia de Desarrollo para Magallanes 2012 – 2020, es necesario plantear hacia donde queremos encaminar el turismo regional tanto en la formación de nuestro recurso humano, diversificación de atractivos, fortalecimiento de la pyme regional turística, protección de ecosistemas… Sin embargo, para ello es clave definir la estrategia de comercialización de nuestra oferta hacia los mercados objetivos.
Es un hecho que la llegada del turista extranjero ha sido motor de desarrollo de la industria de servicios turísticos regional. La fama, en especial de Torres del Paine, ha arrastrado también a nuestros connacionales a mirar a Magallanes como un destino para sus vacaciones. Sin embargo, las recientes cifras de caída de pernoctaciones a raíz del convulsionado contexto nacional y la situación argentina, nos hacen prever que dichas frutas no darán mucho más jugo, al menos, en el corto plazo. Entonces, ¿qué hacemos para impulsar la demanda de viajeros hacia nuestra región para que la industria local pueda seguir desarrollándose a paso firme?
Una de las alternativas es mirar en serio al mercado chino que por séptimo año consecutivo es el de mayor gasto en viajes del planeta. El gasto en turismo desde China pasó del 3% del total mundial en el 2006 a un 21% el año 2016 según la OMT. Es decir, los viajeros chinos están creciendo y sin duda diversificándose en sus intereses lo que multiplica las posibilidades de ofrecer a grupos pequeños viajes de interés cultural, educacional y otros intereses especiales. Si bien en el año 2001 los chinos que realizaron viajes al extranjero sumaron 10,5 millones de viajes, el 2018 sumaron 149,7 millones, y esta cifra puede duplicarse durante el año en curso.
No hay duda que el turismo chino puede notablemente ayudar a crear trabajo y estimular la inversión en Magallanes. Asimismo, representa una oportunidad única para que la región constituya una oferta singular para ellos, colocando a disposición alternativas de aprendizaje y experimentación en una cultura distinta como la nuestra.
En definitiva, crear un ambiente propicio para el incremento de los viajeros chinos a nuestra región y viceversa, es una gran oportunidad para todos, y no exclusivamente para el sector turístico. Para lograr este objetivo, los sectores privado y público deben trabajar en conjunto, como ya lo han hecho en el pasado, detectando las oportunidades a tiempo y siendo flexibles y rápidos en definir tanto la propuesta de valor como su ejecución. Ese es uno de los proyectos que espero promover y liderar desde el Gobierno Regional a fin de generar puestos de trabajo para los magallánicos.