Confusión de conceptos

Cuando la sociedad se crispa, nacen situaciones extremas que nadie logra entender y cada desaguisado de uno u otro lado son utilizados con una violencia verbal como si fuera la oportunidad de imponer un punto a su favor.
Ver banderas ajenas a nuestra realidad; a personas dispuestas a destruir símbolos patrios; a desear que sus vecinos pierdan sus ojos; a la fuerza pública con doble estándar protegiendo o reprimiendo manifestaciones; a “lideres” que les ha crecido el pelo o las uñas creyendo que tienen la voluntad del pueblo en sus manos o ser carta para una campaña presidencial, confunden a la población y la deja en ascuas.
Sin querer hay un anarquismo institucional provocado por la falta de cultura cívica, consecuencia de un sistema que privilegió el mercado, la competencia, la acumulación y el individualismo y que tiende a reunir como el mercurio a un gentío irracional imposibilitada de poner un límite a sus demandas.  Se comprende que los abusos han sido el pecado más grande que opaca a la población, pues motivados por esos principios la mantuvieron dormida, acloroformada, mientras los que dirigían, se quedaban con todo. La reacción de rabia e impotencia es reflejo de la vergüenza de no haberse dado cuenta antes de todo. En mis artículos de hace algunos años, ya hablaba de los zombies de nuestra sociedad.
Hoy no hay un estamento moral que pueda indicar con claridad el camino que espera el país y que resulta de un análisis claro, sincero, certero y sin vicios. Los que lo elevan, como el cura Berrios, son piedras en un océano, irradian su mensaje sólo a su alrededor y los medios apenas les den cobertura. Mejor es tener en los matinales a panelistas que hablan de sus amoríos de verano o los recuerdos de sus perros, como si todo fuera alegría. Con un claro sesgo político entretienen y adormecen, pero no muestran la realidad.
Se dice que marzo viene con todo, generando temor en la población. Comienzan las clases y una protesta puede causar un trastorno inmenso dejando a los padres con la angustia de que sus hijos puedan llegar hasta sus centros de estudios sin problemas o daños.
Marzo estará marcado por un grupo dispuesto a perjudicar el proceso plebiscitario y atraer adeptos a sus ideas usando cualquier estrategia. Ya las veremos con la franja electoral y debemos soportarla en los mensajes descarnados y soeces de nuestros amigos en las redes sociales. Raya para la suma: ganancia de los mismos.

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