Conocer Chile

Con alguna habitualidad, con el propósito de conocer un poco más a los estudiantes que completan el aula, entre tantas consultas, suelo preguntar algunos asuntos de la geografía de Chile. De las interpelaciones que realizo, esta vez relevo una: ¿qué tan largo es tu Chile? ¿Chile, por el norte? ¿Chile, por el sur? Esto es, si han recorrido Chile a lo largo, en especial desplazándose por vía terrestre, pues alcanzar Arica por el norte y Punta Arenas, por el sur, por vía aérea, no es buen chiste, les digo. Y en esta conversación, y al azar, quienes son interpelados, responden con la verdad. Y no deja de sorprendernos que el Chile que conocen es más bien corto. Y terminamos sincerando que esa es la realidad, la realidad de muchos, de muuuuuchos. No es fácil, y quienes han tenido mejor suerte, no es por ser millonarios, es porque son las amistades o los familiares quienes han facilitado una itinerancia más extendida. 

Recorrer Chile, conocer Chile, que en su geografía es largo, estirado, abarcarlo en mayores extensiones, fuera del deseo, es difícil, más bien, es costoso.

El interrogatorio lo matizo con otras preguntas, si conocen el litoral costero, y se complican con la respuesta. Les aclaro, si conocen alguna playa de la costa chilena. Y sí, varios han tenido esa suerte. Les pongo más alta la vara, les consulto si se han hecho a la mar. Confieso que no es un léxico tan común este. Pero hablando nos entendemos, sí otros tantos, no muchos, aseveran haberse embarcado y distanciado su buen poco de la costa, hasta el punto de no divisar tierra. Gran experiencia esta, buena, sino bonita. Algunos añaden datos con cierta emoción. 

¡Ya!, voy al grano. Me distancio de la experiencia en las salas de clases y voy al diario vivir de cualquier familia chilena.

En los últimos años, quizás impelidos por las ofertas, por el consumo, por el libremercadismo, no son pocos los chilenos que se aventuran a viajar a diversos puntos vacacionales fuera de Chile, a lo mejor alguna playa de América Latina, capitales sudamericanas, o a América del Norte, incluso algunos toman cupos en cruceros por diversos puntos del planeta. Suerte la de ellos. Las ofertas, las ofertas, no pocas, insistentes, muy insistentes, irresistibles, casi a nivel subliminal, machacan y machacan, resaltando condiciones de oportunidad, de facilidad y comodidad en el pago. 

Listo. Propongo que esas mismas condiciones de oportunidad, de facilidad y comodidad en el pago sean para conocer Chile, para recorrer Chile. Propongo que la insistencia, lo irresistible de estas ofertas sean para conocer Chile.

Propongo que este no sea solo un plan de la empresa privada, sino un plan que sea respaldado como política de Estado, con apoyo legislativo. ¿Cómo? ¿Por qué? Con el simple propósito de que los chilenos o una buena mayoría de ellos conozcamos Chile, que lo recorramos de pe a pa, a lo largo y a lo ancho, propongo puntualmente que se elimine el impuesto al valor agregado de todo el sistema de hospedaje acreditado en el territorio chileno por el periodo de cuatro meses en verano (diciembre a marzo) y por otros cuatro meses en invierno (mayo a agosto). Con el fin específico, solo, tan solo de facilitar el hospedaje nocturno y así posibilitar la itinerancia, el tránsito de un punto del país a otro, y a otros. Especifico, se trata solo de pernoctar y desayunar. No, más. ¿Les parece? De lo específico, de los detalles, que se ocupen quienes tengan atingencia verdadera en el asunto, sea hacienda, economía, transporte, comunicaciones, SERNAC, y otros más. Se trata de fomentar, de hacer posible que los chilenos y chilenas conozcan Chile.

Dejo lanzada la idea.

¡Ya, saquémosle punta al lápiz!

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